SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
He realizado estos sonetos con la finalidad de dedicarlos al equipo de enseñantes, especialmente a un@ de ell@s que, a pesar de mi fuerte carácter, me ha tratado con gran paciencia y cariño... Sin embargo, confieso que mi timidez -en estos campos de la amistad virtual o real- es extrema y casi estuve a punto de prescindir de esta dedicatoria. Entonces, decidí no colocar su nombre.
Muchas gracias, amig@, verdaderamente te has ganado mi admiración y mi aprecio.
CALZADAS
Amor... ¡ Cuántas calzadas para alcanzar el cielo!
y teniéndote adentro... ¡ Qué soledad se siente !
si la lluvia que corre se ha mostrado inclemente
en mis focos no escampa, la pradera es un velo.
Cariño ¡Cuánto frío!... Se siente el desconsuelo,
mi cálida chaqueta de piel que me consiente
que susurra en mi oído y enciende, se hace urgente
y busco en la distancia y estando en mí, te anhelo.
¿Para qué he de cantar, si el silencio es mi canto?
¿Para qué declamar, tú mi verso y mi audiencia?
¿Para qué anhelo verte, si te retengo tanto?
Si eres sol que me alumbra, pues te tengo en mi esencia
cerraré mi ventana, para vivir tu encanto
y obstruiré para siempre la voz de la impaciencia
II
Amor... ¡ Cuántas calzadas, de ilusión, cuántos tramos!
¿ Cuántas aún nos faltan, si la suerte no avala?
¿ Cómo reiniciaremos, si el camino resbala?
amor ¡Cuánto sufrimos y cuánto nos amamos!
Y si tú y yo, amor mío, yuxtapuestos estamos,
¿Por qué añoro el sudor, que de tu carne exhala?
¿Por qué se niega el verso y el solfeo en tu escala,
y tus pausas son comas, silencios sin reclamos?
¿Para qué he de cantar, si tú eres mi balada?
¿Para qué declamar, si mi verso siempre eres?
¿Para qué anhelo verte, si estás en mi mirada?
Si eres sol que me alumbra, en mis amaneceres
cerraré mi ventana y estaré iluminada
y obstruiré para siempre, bemoles de placeres.
©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
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