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Cam. 556: Madrid (en redacción)

Tema en 'Relatos extensos (novelas...)' comenzado por Dan Splash, 9 de Abril de 2019. Respuestas: 2 | Visitas: 129

  1. Dan Splash

    Dan Splash Poeta recién llegado

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    Prólogo

    Creo no ser la mejor persona para contar su relato, es más, considero que ninguno de ustedes debería disfrutar, o satisfacer sus necesidades, de ninguna manera posible con lo que le aconteció, pero, por otro lado, considero que, si lo cuento, de forma que cada uno pueda sacar las conclusiones que él no pudo sacar, y lo aplican a sus vivencias personales, sean capaces de comprender su desdicha, y tal vez, aprovecharla en la suya propia.

    Quiero que se comprenda de antemano, que todo lo que se plantee aquí, será lo que Stephan me transmitió con pelos y señales, bajo ningún concepto entren en el juego de qué es qué, y mucho menos en juzgar sin saber de dónde viene todo.

    Mi identidad no será desvelada, por diversos motivos me veo llevada a tratar estos escritos tal y como fue, por lo que si utilizan su ingenio descubrirán quién soy y el porqué de todo.

    Para establecernos, comentaré algunos detalles del individuo, así como de sus hábitos comunes y de aquellas cosas importantes de valor que no se relaten más adelante.

    Nuestro protagonista se llama Stephan, un hombre adulto de unos 33 años, sin familia aparente, ni amigos cercanos. Vive en las afueras de Núremberg, Alemania. Trabaja como guarda de seguridad en uno de los centros comerciales más importantes de la región. No era la vida perfecta, pero era su vida.

    Capítulo 1

    Todo comenzó con un sueño. Un sueño en el que aparecía él, pero se veía a sí mismo. Todo estaba oscuro y nada había alrededor, tan solo iluminaba una luz tenue que salía de la linterna de Stephan. Desde la perspectiva de la mirada de un animal como un perro de alto le vemos, está haciendo su ronda como cada noche, nada nuevo. Pero algo va mal, y él lo siente. Comienza a girar su linterna de un lado a otro, apuntando a todas partes para intentar dar un sentido a su miedo. Nuestra vista comienza a dar saltos, primero estamos al lado suya, luego detrás, luego delante.

    - No le pierdas de vista, apunta sus movimientos. –

    Oímos una voz que retumba a lo lejos, pero no hay nadie.

    - ¿Qué quieres de nosotros? – Una voz de mujer sollozando se oye más cerca, retumbando en el lugar.

    - Entiendo… ¿Y qué sentiste? – Una voz intenta apaciguar la situación.

    De Stephan empieza a salir un sonido que no se distingue. Comienza a moverse y a seguir un patrón buscando esas voces, girando sobre sí mismo, apuntando a la nada. Nosotros, que seguimos bajo una visión acechante sobre él, no paramos de dar vueltas alrededor, pero no consigue apuntarnos.

    - Jeje… Hice lo que tenía que hacer, nada más. –

    El sonido que antes era indescriptible comienza a ser un llanto de niño, de una niña, más concretamente.

    Comenzamos a movernos hacía él.

    - Te quiero cariño –

    - Pero ma –

    Tras las últimas voces, nos tiramos al cuello de Stephan, pero justo en ese momento suena un disparo, que nos echa para atrás. Ambos nos quedamos fijamente mirándonos. Nos apunta con la linterna, y ésta nos permite ver el rostro de Stephan por completo. De su cara se transparentan varias más. El sueño termina.

    Stephan se despierta sobresaltado a raíz del sueño, sobre una mesa donde hay un montón de papeles esparcidos. Al lado suyo, otra mesa, con un montón de pantallas que muestran las cámaras de seguridad del recinto, dónde está su compañero trabajando.

    Éste al verle despertarse de golpe se gira, y se le queda mirando con cara de preocupación. Se levanta lentamente para acercarse a él, aunque mostrando alguna molestia. Stephan está recogiendo los papeles que había por la mesa, intentando demostrar que no ha pasado nada, y que no hay de qué preocuparse.

    Su compañero apoya la mano en su hombro, Stephan se asusta levemente.

    - Deberías coger vacaciones –

    Stephan se levanta a por un café, mientras no para de frotarse los ojos, la máquina no está lejos, una habitación muy pequeña, para dos personas y multitud de cables de por medio.

    - Hace tiempo que no descansas. Por mucho que sea tú trabajo, deberías de mirar por ti, de vez en cuando. –

    - No lo necesito – Contesta Stephan sirviéndose el café, sin mucho ánimo, ni ganas de hablar. Se gira y se apoya en la mesa mientras bebe, haciendo un gesto de cansancio, y resoplando antes de beber.

    Su compañero le mira contrariado.

    - ¿Y qué hago en casa Luca? No tengo nada ni… -

    - Pues te vas de fiesta y conoces a alguien o yo que sé… vete de putas, a nuestros jefes parece que les va bien así. – Luca le contesta. Se gira levantando una mano por encima de su hombro y se pone a observar las cámaras.

    - Paso de contestarte. –

    - Haz lo que te salga de la polla, pero si quieres, yo te cubro. – Luca se apoya en la mesa con las dos manos.

    Stephan se acerca a Luca con el café aún en la mano, con una mano en el bolsillo, empieza a observar las cámaras al lado de su compañero.

    - Siempre quise viajar por el mundo. –

    - Haberte hecho azafata, monada. – Luca mira a Stephan sorprendido, pero al instante cambia su cara a compresión.

    Stephan se gira mirándole de reojo, se muerde el labio y levanta un poco la cabeza.

    Pone la mano en el hombro de su compañero, haciendo un gesto con la cabeza de arriba abajo, despidiéndose de él y se marcha hacia la puerta.

    - ¡Mañana no te quiero ver aquí! –

    - Mañana lo mismo estoy muerto – Stephan le responde de forma sarcástica, pero en el fondo lo cree.

    Stephan se marcha dejando el vaso en la mesa, y recogiendo sus cosas.

    - Por lo menos podrías viajar a todos lados jajajaj – Se oye a Luca decir.

    La casa de Stephan no es nada del otro mundo, es sencilla, no se podría describir de otra forma. Pocos muebles, nada de fotos, solo algún que otro cuadro sin demasiado interés. Un par de sillas para comer, un escritorio con un ordenador, un sofá y algún mueble antiguo.

    La idea de irse de vacaciones se le ha metido en la cabeza. No se puede decir que no le ponga ganas, está delante de la pantalla del ordenador, buscando sitios a los que ir de la forma más barata posible, y sin dejar su trabajo desocupado.

    - Nah… no me lo puedo permitir. –

    Su voz suena a resignación, pero en el fondo es lo que prefiere.

    - ¿Qué mierda es esta? –

    Al seguir investigando acaba encontrando una página un tanto extraña. En la pantalla, multitud de grabaciones a tiempo real. Un sitio donde se captan las imágenes de las cámaras de seguridad repartidas por el mundo, y se retransmiten a tiempo real.

    Incluso existen apartados, para elegir la localización de las cámaras que quieres ver. En uno de esos apartados, se encuentra la ciudad Stephan.

    - Espera… -

    Al decir eso, comienza a buscar rápidamente el sitio donde trabaja, ya que conoce esas cámaras a la perfección. Y salen.

    - Faltan, pero… -

    Seguidamente, empieza a buscar sitios importantes de su ciudad.

    - Joder… ¡Qué bueno! Ósea que es verdad eso de que nos vigilan continuamente… Aunque bueno, ese es mi trabajo. –

    Se queda pensando en silencio, sin moverse un pelo, y entonces, empieza a buscar una dirección.

    - No sé qué esperaba. – No aparecen resultados.

    Se acerca a la ventana pensando en las posibilidades que le da el haber descubierto esto, aunque en su rostro, se puede apreciar la contradicción que siente, no puede evitar pensar que puede serle beneficioso.

     
    #1
  2. Dan Splash

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    Capítulo 2
    Llegados a este punto, Stephan me comentó, que tenía ciertas dificultades para recordar por lo que había pasado. Esto, fue aumentando cada vez más, y su coletilla empezó a ser "creo". No me mal interpreten, no quiero ser arrogante, y mucho menos tratar las palabras de Stephan con incredulidad, él acudió a mí, para que yo le ayudase, pero debo ser coherente con mi discurso, y relatar exactamente lo que dijo, y, por otra parte, apuntar lo que yo más noté de su forma de hablar, o expresiones sobre lo que sentía.


    Por lo que, respecto al anterior capítulo, él comentaba la situación, en un principio, como si fuese un sueño, como aquel que cuenta lo que vio sin apenas importancia, pero según iba narrando, su cara empezaba a dibujar una sonrisa, e incluso mostrar emociones que según dijo, nunca antes había sentido. Dejando de lado sus emociones, también, dejo claro que él en ningún momento pensó en hacer nada malo con esas cámaras, ni si quisiera se le pasó por la cabeza hasta que yo se lo deje caer, cosa que interfiere bastante en el análisis, que se podría esperar de este sujeto, más no explicare nada que no sea íntegramente informativo con respecto a dicha historia o a lo que Stephan se refiere.


    Continuemos :

    La vida de Stephan continuaba como siempre, apenas llamativa o encantadora en ningún aspecto. La pantalla del ordenador permanecía encendida en su salón desde aquel día, intacta, en la misma página que encontró aquel día, recargándose una y otra vez, completando secuencias de distintas cámaras.
    Cada día se quedaba mirando fijamente sin saber realmente qué hacer, quería investigar más, ver lo que la página le podía ofrecer, pero sus impulsos de rutina rompían con lo que él deseaba. En ningún momento tocó absolutamente nada que rodease al ordenador, más un día, al despertar, como por un impulso y seguido por estado de sueño en el que continuaba, se sentó a tomar un café delante de este.
    Cuando se dio cuenta estaba embobado mirando uno de los vídeos. Llamaba su atención de alguna forma, pero él entendía que era mera casualidad, que nunca se fijó en esta cámara por algo, simplemente dejó que sus ojos eligieran.

    Se veía una familia desayunando, un padre, una madre, y una niña pequeña. Cuando se terminó el café, como si desayunando con ellos estuviese, se levantó para dejar la taza en la cocina y volvió a sentarse.
    La familia estaba marchándose de casa en ese mismo momento, ya habían desayunado, y preparado todas las cosas para el día que se les esperaba.
    En este punto, Stephan comentó, que sintió un gran alivio, porque la familia se fuese de casa, no entiende el por qué, pero dice que le sorprendió ver como todos salían a la vez y sus caras reflejaban felicidad. Realmente, no lo sintió, sino que, eso es lo que cree que pensó, porque giro su cabeza en el instante que salían por la puerta dejando su boca tan relajada que empezaba abrirse.
    Todo este estado de relajación se terminó, en el momento en que se dio cuenta, que se habían dejado la sarten con aceite encima del fuego encendido. Con el tiempo que llevaba ya allí, al poco tiempo de marcharse comenzó a salir humo y rápidamente a salir llamas.

    Stephan no se lo pensó dos veces, comprobó de donde era el vídeo, la dirección, y llamó lo antes posible a los bomberos.

    - Eeh… perdón, es que estaba pasando por la calle “Lehargasse” y de una de las casas a empezado a salir mucho humo, he llamado a la puerta, pero parece no haber nadie.

    - ¿Me puede decir la dirección exacta?

    - Sí, claro, pero no me puedo quedar.

    - No se preocupe nosotros nos encargamos, muchas gracias.

    Stephan se quedó mirando como los bomberos llegaban y apagaban las llamas que se estaban extendiendo por la cocina. Sentía mucho miedo, por si descubrían quien era, y cómo se había enterado de aquello, pero se sentía realizado con tal hazaña, al ver que había salvado a una familia de perder su casa.

    Esto para Stephan supuso un antes y un después, llamó a su trabajo y decidió cogerse esas vacaciones que Luca le había sugerido.


     
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  3. Dan Splash

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    Capítulo 3
    - Vale, muchas gracias, pues nos vemos el mes que viene. Venga, un abrazo. –

    Stephan comenzó su nueva aventura. Ya con todo el tiempo del mundo en sus manos, decide encargar un par de pantallas más, para poder monitorizar absolutamente todo lo que le sea oportuno. Tenía la idea de que todo iba a salir genial, que conseguiría una nueva vida a raíz de esto, se entusiasmó tanto que no paraba de pensar únicamente en lo que podría hacer con las cámaras.

    Con el estudio ya montado en su propio salón, decidió empezar por los países o ciudades más cercanas. Convenciéndose a sí mismo, de que, debía ser un héroe, empezó a realizar toda clase de ayudas a aquellos a los que observaba día tras día.

    Algunos de los ejemplos son “difíciles” de explicar, pero comentaré alguno que otro por encima:

    En una de las cámaras aparece un coche en medio de la carretera, por fortuna, de noche. El coche empieza a saltarse los semáforos, y a pesar de que el conductor intenta frenar, al ser cuesta abajo la carretera, no lo consigue. Stephan, le sigue el paso con diferentes cámaras, extrañado, ya que, aunque apenas puede diferenciar la cara del conductor, cree, que está asustado. Decide llamar a la policía, a la cual, le explica la situación. ¿Qué sucedió después? No lo dijo, pero supongo que no les dio tiempo.

    En otra ocasión, observó como un ladrón intentaba entrar a una relojería. El ladrón que parecía no tener mucha experiencia tardó lo suficiente como para que la policía llegase a detenerlo.

    Y una que más me sorprendió, fue que, Stephan estuvo observando a una niña pequeña, la cual según comentó, no tendría más de 12 años. En sus continuas observaciones, se dio cuenta, de que la niña sufría bullying, por parte de sus compañeros de clase, y no tenía una buena situación familiar. Por lo que, Stephan, decidido a ayudarla, le mandó un paquete, como si de un admirador secreto se tratase, con juguetes y una carta animándola.

    El salón de Stephan se había convertido en algo único de películas, un lugar donde guardaba multitud de pantallas que redirigían las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de multitud de lugares.

    En esas vacaciones comenzó a realizar lo que llamaba su sueño. Se rodeó de las pantallas y vivió como si estuviese en esos lugares, con multitud de playas, sitios importantes, lugares de interés...

    Según sus propias palabras, fueron las mejores vacaciones de vida.

    Cada par de días cambiaba de localización, tenía apuntado en una libreta todos los sitios en los que había “estado”, y los que le faltaba por ver, con un planning bastante meticuloso.

    - Esa semana tocaba Madrid, no me entusiasmaba demasiado, ya que apenas sé nada del lugar, no conozco muchos lugares de interés, no sé, no tenía playa… No era algo que me llamase la atención, la verdad, pero, al tratarse de una capital, quise investigar un poco, (empezó a hablar cada vez más lento, pensando lo que tenía que decir) y al – no conocer – supongo que – investigué – demasiada información sin apenas verdad – y no terminó bien – creo, no, esa ciudad tuvo que ver con todo esto. –

    Como de costumbre, comenzó a apuntar todas las cámaras por las que pasaba, marcando cuales eran más interesantes que otras, o cuales podrían tener potencial.

    Todo parecía que, Stephan, no se equivocaba, Madrid no le ofrecía lo que el buscaba, pero el ser un hombre tan meticuloso, dentro de sus banalidades, le hizo volver a buscar esas cámaras al día siguiente.

    - Las cámaras no habían cambiado. Lo normal era que, la gente pasase, no sé, incluso en callejones oscuros, la luz de algún coche se perdía de vez en cuando, pero en esas cámaras, absolutamente nada había cambiado. Lo primero que pensé, es que, sería cualquier fallo que la página pudo haber tenido, o no sé, que las cámaras estuviesen rotas, pero no tenía demasiado sentido. Miré las otras cámaras que apunté, de la misma ciudad, incluso de sitios cercanos a éstas, pero estaban bien, y las otras no, estaban mal, algo iba mal en ellas.

    No se lo pensó dos veces y llamó a Luca, éste apareció en su casa en seguida.

    - Sigo pensando que estás puto loco. – Stephan comentaba que Luca no le tomo en serio en ningún momento, pero que veía interés en solucionar algo tal estúpido, aunque no le encontrase el motivo.

    - Siempre lo has pensado – En este momento, empezó a entender que su mente estaba cambiando, o eso dijo.

    - ¡Pues ahora más! ¡Joder! Que trabajas de seguridad, y ahora, ¿haces esto? –

    - Y ¿qué? Ni que fuese a vender información o algo –

    - No coño Stephan, pero, coges tus putas vacaciones, que tanto necesitabas porque estabas puto destrozado de un trabajo que es proteger y “cuidar”, un sitio y su estúpida gente, para irte a tú maldita casa a hacer lo mismo a lo grande. Olé tú polla. ¡Que a saber si encima esto legal o qué! –

    La situación era muy tensa, claramente, lo que estaba haciendo Stephan, no entraba dentro de las nociones básicas de conducta que entendía Luca, pero a pesar de todo, era su amigo, y sabía que era el único que tenía en quién apoyarse Stephan.

    - Mira, me la pela, te he invitado a mi puta casa para que me ayudes, si no vas a hacer otra cosa que juzgarme o criticarme, te puede ir a tomar por culo. –

    Luca se quedó callado, y no hizo más que comprobar lo que Stephan le estaba pidiendo. “Supongo que entendió que no lo hacía con maldad”. Creo que fue la primera vez que le demostró que estaba seguro de sí mismo.

    - A ver, esto no es un fallo de la página. Todas las cámaras de seguridad están conectadas a un centro de monitorización o incluso a varios, si hubiese un fallo en las cámaras, una de dos, o se corta la grabación, para repararla lo antes posible, o se sustituye por una de las cámaras más cercanas. –

    - Pero… puede que la página haya puesto un vídeo en bucle, mientras están en mantenimiento. –

    - Nah, fíjate en este código de la imagen. Aquí marca la fecha, la hora y las coordenadas. Según he visto cambia según la geolocalización, pero vaya, que dudo mucho en que se molesten en cambiar el código constantemente. –

    - Sería más simple ponerlo como “en mantenimiento” ya… Pero, ¿por qué se molestarían en hacer esto? –

    - Para ocultar algo, eso está claro. –

    Stephan no le cree. Piensa que todo esto sigue siendo un fallo de algún tipo y que no es posible que sea aposta.

    - Mira, a veces, por cuestiones políticas o de altos cargos, digamos, nos piden que no vayamos a trabajar durante unos días, ellos se encargan de su seguridad y a cambio, nadie tiene información sobre lo que pasa en ese momento, en ese lugar. Y puede que, es lo que esté pasando, que simplemente monitorizan esas cámaras para que nadie sepa donde hay algún político o alguien importante, o algo no sé… -

    Stephan entendió que no era tan disparatada la idea, ya que es cierto, lo que había dicho Luca, a él también le había ocurrido.

    - No le des más vueltas, anda que no será nada. ¡Aprovecha las vacaciones y descansa! –

    Luca se marchó de la casa, Stephan se sintió derrotado, como si estuviese perdiendo una oportunidad. Se sentó delante de las pantallas.

    - Pero, ¿y sí es algo más?, puede que sea algo más, necesito que sea algo… -
     
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