José María de Benito
Poeta recién llegado
Cambio de tono
Es ahora, mujer, mujer entera,
Como lo eres desde que
En mi tierna juventud
Me mostrabas el camino.
El sendero a seguir para,
Con el empuje de tu sabiduría,
Tu amor desmedido y tu empeño,
Vislumbrara con claridad
Un futuro que, por necio me negué.
Un futuro que por inconsciente
Te negué también a ti,
Con el dolor que para ambos,
De forma extraña y mal interpretada,
Ha supuesto permanentemente.
Hasta que un día, un mágico día,
Sin provocar un desastre,
Pues las cosas se sucedieron solas,
Todas las frustraciones, el dolor,
Los malos sueños y cargos de conciencia,
Desaparecieron ante la llegada
Fantásticamente real de tu persona
De nuevo.
Es ahora cuando, por fin, han terminado
Mis pesadillas, cuando he podido ver que
Existe una realidad sin daños.
Es ahora cuando, por fin, puedo olvidar
El largo sendero de penumbra,
Viviendo engañado.
Aguadulce, mayo de 2009
José María de Benito
Es ahora, mujer, mujer entera,
Como lo eres desde que
En mi tierna juventud
Me mostrabas el camino.
El sendero a seguir para,
Con el empuje de tu sabiduría,
Tu amor desmedido y tu empeño,
Vislumbrara con claridad
Un futuro que, por necio me negué.
Un futuro que por inconsciente
Te negué también a ti,
Con el dolor que para ambos,
De forma extraña y mal interpretada,
Ha supuesto permanentemente.
Hasta que un día, un mágico día,
Sin provocar un desastre,
Pues las cosas se sucedieron solas,
Todas las frustraciones, el dolor,
Los malos sueños y cargos de conciencia,
Desaparecieron ante la llegada
Fantásticamente real de tu persona
De nuevo.
Es ahora cuando, por fin, han terminado
Mis pesadillas, cuando he podido ver que
Existe una realidad sin daños.
Es ahora cuando, por fin, puedo olvidar
El largo sendero de penumbra,
Viviendo engañado.
Aguadulce, mayo de 2009
José María de Benito