Sintió el advenimiento gracias a los entusiastas del profeta,
excomulgado del pueblo elegido,
vagó acosado por los ciegos discípulos
en el árido terreno de la soledad.
Titila muy débil la lucecita interior,
cuando se cierne la calamidad.
Hace tiempo que empeñó sus sueños a precio de saldo,
y no hay mente que acepte ese desliz,
ni barbecho para los deseos rotos,
ni dioses indulgentes con Caín.
Intentando comprender cuando perdió la conexión,
tragando el polvo de sus pies al deambular,
atragantado por su propia saliva,
marcha fugitivo el pagano,
donde al abrigo de la noche se pregunta:
¿Se puede caminar dormido?
excomulgado del pueblo elegido,
vagó acosado por los ciegos discípulos
en el árido terreno de la soledad.
Titila muy débil la lucecita interior,
cuando se cierne la calamidad.
Hace tiempo que empeñó sus sueños a precio de saldo,
y no hay mente que acepte ese desliz,
ni barbecho para los deseos rotos,
ni dioses indulgentes con Caín.
Intentando comprender cuando perdió la conexión,
tragando el polvo de sus pies al deambular,
atragantado por su propia saliva,
marcha fugitivo el pagano,
donde al abrigo de la noche se pregunta:
¿Se puede caminar dormido?