Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Pantalón arremangao
a la altura de la rodilla
caminando en el río
muy cerca de la orilla.
Mis pies están tatuados
con greda y arcilla
el cielo está nublado
y las nubes se acarician.
Mi caña quedó muy lejos
allá en el cañaveral.
En el aire se percibe
un olor primaveral.
Ésto me enloquece
y me nutre el corazón
en mis ojos el paisaje
mi pupila eclipsó.
Y ahora estoy nadando
río adentro y desnudo,
sin relojes ni corbata,
ni atado a otro nudo.
Los peces se me acercan
y me cuentan sus historias,
no es solo agua y lodo
lo que encierran sus memorias.
Sus bigotes a lo Dalí
parecen hechos de magia
cada anzuelo en sus labios
dejó marcas de nostalgia.
Subo las manos al cielo
cuando escucho caer la lluvia
sus balas mojan mi pelo
y vuelven al agua turbia.
Entonces me zambullo
y me pongo a escuchar
de las gotas los murmullos
y a las burbujas explotar.
Todo esto me enloquece
y se me escapa el corazón.
Todo esto ya parece
parte de mi imaginación.
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