sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminando por tus horizontes
se vio la voz que llamaba
a tu retrato desde las vistas
donde se posaron mis cabellos
para lanzarte mis rizos.
Pudiste llevarte a mis lisas esperanzas
entre la luz
que enciende nuestras miradas.
Cuando llegaron los mundos,
se vistió el cielo
de tus caricias,
mostrándose la llamada de tus deseos,
así llegaste
a mis labios
cuando el amor
se convirtió horizonte
para que en su marea
se agarrasen los cielos
entre mis sentimientos.
Llegaste a la estrenada luna
porque en su dulzura
se allanó
su beso
para que crecieran
el abecedario
desde donde comienzan
mis frases
deseando
escuchar
que le contestan
tus pupilas
a mis labios.
Te escucho en silencio
mirándote despierto
mientras las frases vuelan
y se miran entre luceros.
Las brisas aprenden
y se acompañan
en el destino,
así el tiempo
crece en el penetrado estribillo
inventando a las fábricas de los sueños
porque sueño contigo
y te hago saber
que las frases no mueren
que las poesías no asustan,
que los colores
no engañan,
que los corazones
se encuentran,
que las almas
nunca dejan de enseñarte
que el primero de los caminos
es la cuna
donde nace el arte
y donde a veces
los poemas parecen
dibujos animados
para pasar a ser de carne y hueso
juntos por el amor
que nunca será olvidado
con esa razón
que nunca robó
a los pensamientos enamorados
llegando
a abrir
esa luz
por la que
vivo
y respiro
un sueño.
Así se sabrá
que entre cuerpo
y cuerpo
existe
la medicina
que lleva
la cura a sus vidas
tan solo por decir el nombre
de donde empezó
la sonrisa
que no esconde
que es la felicidad
y que es la tristeza
pero sobre todo
queda el sabor
de haberme parado
en la misma melodía
que cuando escuché
a los versos
declarar
que me habían encontrado
caminando por tus horizontes.