AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Siempre imaginaba caminar hacia ti,
hacia tu casa de paredes blancas,
aquella con la fachada de cal y arena,
portando un ramo de flores en la mano,
con la esperanza de que la solitaria puerta
se abriera, y allí, en el umbral,
tú, erguida, altiva y esbelta,
y me invitabas a pasar,
y yo, me adentraba callado,
entre tu corazón y la cancela,
hacia el interior del jardín.
Besos de azahar en la noche,
auroras de jazmín,
luna, cánticos y estrellas,
los aromas que pintaba para ti.
Pero no hubo noches de risas,
ni estrellas brillando,
ni besos a la mañana entre geranios.
Esa casa fue un mundo que nunca conocí,
la puerta de hierro siempre estuvo callada,
nunca me viste deambular bajo el sol,
con las manos temblorosas, vacías,
buscándote cabizbajo en cada paso.
Siempre fui una sombra en mis sueños,
oculta en un rincón de tu patio.
hacia tu casa de paredes blancas,
aquella con la fachada de cal y arena,
portando un ramo de flores en la mano,
con la esperanza de que la solitaria puerta
se abriera, y allí, en el umbral,
tú, erguida, altiva y esbelta,
y me invitabas a pasar,
y yo, me adentraba callado,
entre tu corazón y la cancela,
hacia el interior del jardín.
Besos de azahar en la noche,
auroras de jazmín,
luna, cánticos y estrellas,
los aromas que pintaba para ti.
Pero no hubo noches de risas,
ni estrellas brillando,
ni besos a la mañana entre geranios.
Esa casa fue un mundo que nunca conocí,
la puerta de hierro siempre estuvo callada,
nunca me viste deambular bajo el sol,
con las manos temblorosas, vacías,
buscándote cabizbajo en cada paso.
Siempre fui una sombra en mis sueños,
oculta en un rincón de tu patio.