debiloto
Poeta adicto al portal
El cemento está duró, hasta diría viejo,
son muchos caminantes que han pasado,
y mucho tiempo se ha gastado,
cuantos pensamientos habrá escuchado,
o cuantos silencios ha mirado.
La roca viva, y lastimera siente el peso de los años,
pero más siente las lágrimas y las penas,
que han derramado los cientos de miles que han pasado,
angustia por el bravo calor que lo abandona,
temor por el frío que avecina,
la lluvia cae y moja sus heridas,
y hasta charcos se evaporan en su alma.
El cemento que ha mirado sin ver,
más allá donde los mismos corazones pueden,
hoy me verá cabizbajo, caminar lentamente,
y tal vez recuerde otras épocas de verme correr,
y hasta ha sido testigo de galanterías furtivas,
hoy mira mis cenizas y hasta mis ojos,
perdidos en el tiempo.
Año tras año he recorrido estas calles,
las he visto gastarse hasta romperse,
cada piedra, cada metro cada planta que crece,
a sus costados, me han hablado en silencio,
me han visto sonreír y hasta llorar,
por aquel viejo amor que ya no está.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
son muchos caminantes que han pasado,
y mucho tiempo se ha gastado,
cuantos pensamientos habrá escuchado,
o cuantos silencios ha mirado.
La roca viva, y lastimera siente el peso de los años,
pero más siente las lágrimas y las penas,
que han derramado los cientos de miles que han pasado,
angustia por el bravo calor que lo abandona,
temor por el frío que avecina,
la lluvia cae y moja sus heridas,
y hasta charcos se evaporan en su alma.
El cemento que ha mirado sin ver,
más allá donde los mismos corazones pueden,
hoy me verá cabizbajo, caminar lentamente,
y tal vez recuerde otras épocas de verme correr,
y hasta ha sido testigo de galanterías furtivas,
hoy mira mis cenizas y hasta mis ojos,
perdidos en el tiempo.
Año tras año he recorrido estas calles,
las he visto gastarse hasta romperse,
cada piedra, cada metro cada planta que crece,
a sus costados, me han hablado en silencio,
me han visto sonreír y hasta llorar,
por aquel viejo amor que ya no está.
JUAN CARLOS VILLANUEVA