Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Peldaño por peldaño, lentamente
prosigo mi camino al infinito,
rezando mi rosario, voy solito
ignorando el bullicio de la gente.
Te confieso, no hay nada que me aliente
solo quiero llegar a tu regazo,
me tomes tiernamente por mi brazo
porque tú eres mi único aliciente.
La culpa que atormenta y avasalla,
la llevo a mis espaldas cual mi cruz
sin quejas, ni clamores, mi alma calla.
Mi altivez no dejaba ver tu luz
al final derribaste la muralla
y me das la bienvenida, ¡oh, Jesús!
prosigo mi camino al infinito,
rezando mi rosario, voy solito
ignorando el bullicio de la gente.
Te confieso, no hay nada que me aliente
solo quiero llegar a tu regazo,
me tomes tiernamente por mi brazo
porque tú eres mi único aliciente.
La culpa que atormenta y avasalla,
la llevo a mis espaldas cual mi cruz
sin quejas, ni clamores, mi alma calla.
Mi altivez no dejaba ver tu luz
al final derribaste la muralla
y me das la bienvenida, ¡oh, Jesús!