Yestefilo
Poeta recién llegado
Antaño anduve un camino,
de sombras por doquier,
cualquiera que se me acercara,
les dejaba a mi merced.
Pensando andaba yo,
aburrido bajo la tenue luz,
abrazando las llamas,
para abrasarme de esperanza,
y herir con palabras y actos,
no a los demás,
sino a mí mismo.
de sombras por doquier,
cualquiera que se me acercara,
les dejaba a mi merced.
Pensando andaba yo,
aburrido bajo la tenue luz,
abrazando las llamas,
para abrasarme de esperanza,
y herir con palabras y actos,
no a los demás,
sino a mí mismo.
Pues mi pecado fue,
y mi penitencia será,
morir solo con este malestar,
que pudre mi alma.
y mi penitencia será,
morir solo con este malestar,
que pudre mi alma.
El egoísmo y la avaricia,
mi alma corrompieron,
y paso cada segundo que sigo vivo,
intentando, que esa llama,
vuelva a abrasarme de nuevo.
mi alma corrompieron,
y paso cada segundo que sigo vivo,
intentando, que esa llama,
vuelva a abrasarme de nuevo.
Pues es la única capaz,
de limpiar esta alma impía,
pecadora e injusta.
de limpiar esta alma impía,
pecadora e injusta.
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