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Camino del amor.

Eladio Trigo

Poeta fiel al portal

EL CAMINO DEL AMOR.




Tu perfume me hizo esclavo de lo


desconocido, y errante, siendo presa


de tu esencia, mi presencia exhortada


se aventuro para devorar tus latidos.




Atravesé mi sed y confundí a mí


hambre con los bramidos de mí


desafío. Mis oídos, afinados como


una guitarra, rastreaban tus suspiros.




Mi fragilidad no protestaba cuando


mis lágrimas, imprudentes, humedecían


los pastos que, anónimos, mis ojos


desnudaban en cada paso, de lo pisado.




Mis labios no paraban de preguntarle a


cada hoja derramada por el viento, si


estas huellas que acoso, fueron grabadas


por la ternura de la devoción, que yo siento.




Camino y camino en busca de mi, de ella,


de la muerte y de la vida, de una esperanza


tallada por el brillo de lo eterno. Camino


derrocando al canto triste, del silencio.




La belleza que yo evoco sin cesar persigo con


tesón, y sin aceptar lo prohibido, tal empeño


pertinaz crepita por las veredas que, yertas


por la cruda historia, escoltan a este mendigo.




Erguido, voy retratando en cada zancada lo que


mis pies, malheridos, consumieron con todo paisaje


que los ojos, de mis ojos, han barrido. Sin darme


cuenta, observo que mi meta, ya he conseguido.


o he perdido.




Eladio Trigo.


 
El amor, largo y sinuoso camino, lleno de trampas, de golosinas, de hiel, de batallas a veces ganadas, a veces perdidas y otras inconclusas.
Bonita descripción hecha poesía. Te aplaudo con cariño.
Un abrazo
 
EL CAMINO DEL AMOR.




Tu perfume me hizo esclavo de lo



desconocido, y errante, siendo presa



de tu esencia, mi presencia exhortada



se aventuro para devorar tus latidos.




Atravesé mi sed y confundí a mí



hambre con los bramidos de mí



desafío. Mis oídos, afinados como



una guitarra, rastreaban tus suspiros.




Mi fragilidad no protestaba cuando



mis lágrimas, imprudentes, humedecían



los pastos que, anónimos, mis ojos



desnudaban en cada paso, de lo pisado.




Mis labios no paraban de preguntarle a



cada hoja derramada por el viento, si



estas huellas que acoso, fueron grabadas



por la ternura de la devoción, que yo siento.




Camino y camino en busca de mi, de ella,



de la muerte y de la vida, de una esperanza



tallada por el brillo de lo eterno. Camino



derrocando al canto triste, del silencio.




La belleza que yo evoco sin cesar persigo con



tesón, y sin aceptar lo prohibido, tal empeño



pertinaz crepita por las veredas que, yertas



por la cruda historia, escoltan a este mendigo.




Erguido, voy retratando en cada zancada lo que



mis pies, malheridos, consumieron con todo paisaje



que los ojos, de mis ojos, han barrido. Sin darme



cuenta, observo que mi meta, ya he conseguido.



o he perdido.




Eladio Trigo.


El camino del amor cierto algunas veces incierto otras tantas. Hermoso y soñador. un saludo.
 
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