MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto
todo se puso gris.
Y cuando digo todo,
hablo del aire,
las banderas,
las paredes,
los asteriscos,
el código penal,
los ranchos,
las amenazas.
Campamento furtivo,
dijo,
la registradora de la ley
entre las dunas sin calvarios.
¡Si señor!
Acatamos sin obedecer,
otra vez,
pero nunca nos vieron.
En fuga, la tarde
nos dejó sin violín.
Eso es todo.
Respiramos y asistimos
al ocaso de un mundo,
que nunca fue el nuestro,
in-mundo,
y lo vimos caer
ahí delante
como una torre,
o dos.
¿Pero eso será todo?
Mejor volvamos al ahora.
A éste.
Al de ningún día.
A macerar la hierba de la
felicidad.
El antídoto
contra los escorpiones
hambrientos de Guerreros.
¡Pero se fue Alvarito!
¡No puede ser!
¡Ahora sí!
Convencido más que nunca
de que no hay
convencimiento
que valga.
En esta nave sin timón.
En esta tarde que se va,
sin tos.
A pesar de los alguaciles
que aguardan la tormenta,
que llegan como páginas
sin parar de pasar
sobre la espuma.
Ya se viene la lluvia
y en azul
me quiero despertar.
Podrán decir
que es un capricho,
pero sólo se trata
de un pacto con el mar.
Buenas noches...
¡Buenas noches! repito.
Y ni siquiera el silencio
me contesta.
¡Qué extraño!
¿Dónde quedó la pena
que lloraba aquí atrás?
Las soledades no son tantas,
ni tan solas,
en esta hora
que no tengo reloj,
en este tiempo
de no saber los años,
ni los daños.
Sólo me quedo
sin permanecer.
Perteneciendo
a algún naufragio
que nos dejó
en las costas de la vida,
hace lustros,
o quizás hace minutos.
En realidad
nunca esperé un rescate.
Sólo quise morir
sin que volvieran a matarme.
Eso es todo.
¿Todo?
En realidad nada es real
si no lo crees.
Hoy un suspiro
hizo temblar al universo,
y una gota
manejando borracha
se estrelló con el mar.
En la cañada,
un poco más temprano,
hubo asamblea de hormigas,
indignadas
por la falta de pan en el almuerzo.
Marcharon por la arena
con palos y con piedras,
pidiendo por la abolición
de la desigualdad,
la expropiación de plantas
y la repartición de migas
para la comunidad.
Mejor que me disculpe el sueño
en esta noche
de naufragios lentos.
Quizás puedan pensar
que es un capricho,
un pacto azul
escrito en algodones,
grises,
flotando en alta mar.
Mejor que me disculpen
las almohadas,
las velas apagadas,
las gotas en la carpa,
el tabaco sin terminar
roto de cebo,
las pulgas de la luna.
Que me disculpen...
Pero esta noche
yo sólo quiero despertar.
todo se puso gris.
Y cuando digo todo,
hablo del aire,
las banderas,
las paredes,
los asteriscos,
el código penal,
los ranchos,
las amenazas.
Campamento furtivo,
dijo,
la registradora de la ley
entre las dunas sin calvarios.
¡Si señor!
Acatamos sin obedecer,
otra vez,
pero nunca nos vieron.
En fuga, la tarde
nos dejó sin violín.
Eso es todo.
Respiramos y asistimos
al ocaso de un mundo,
que nunca fue el nuestro,
in-mundo,
y lo vimos caer
ahí delante
como una torre,
o dos.
¿Pero eso será todo?
Mejor volvamos al ahora.
A éste.
Al de ningún día.
A macerar la hierba de la
felicidad.
El antídoto
contra los escorpiones
hambrientos de Guerreros.
¡Pero se fue Alvarito!
¡No puede ser!
¡Ahora sí!
Convencido más que nunca
de que no hay
convencimiento
que valga.
En esta nave sin timón.
En esta tarde que se va,
sin tos.
A pesar de los alguaciles
que aguardan la tormenta,
que llegan como páginas
sin parar de pasar
sobre la espuma.
Ya se viene la lluvia
y en azul
me quiero despertar.
Podrán decir
que es un capricho,
pero sólo se trata
de un pacto con el mar.
Buenas noches...
¡Buenas noches! repito.
Y ni siquiera el silencio
me contesta.
¡Qué extraño!
¿Dónde quedó la pena
que lloraba aquí atrás?
Las soledades no son tantas,
ni tan solas,
en esta hora
que no tengo reloj,
en este tiempo
de no saber los años,
ni los daños.
Sólo me quedo
sin permanecer.
Perteneciendo
a algún naufragio
que nos dejó
en las costas de la vida,
hace lustros,
o quizás hace minutos.
En realidad
nunca esperé un rescate.
Sólo quise morir
sin que volvieran a matarme.
Eso es todo.
¿Todo?
En realidad nada es real
si no lo crees.
Hoy un suspiro
hizo temblar al universo,
y una gota
manejando borracha
se estrelló con el mar.
En la cañada,
un poco más temprano,
hubo asamblea de hormigas,
indignadas
por la falta de pan en el almuerzo.
Marcharon por la arena
con palos y con piedras,
pidiendo por la abolición
de la desigualdad,
la expropiación de plantas
y la repartición de migas
para la comunidad.
Mejor que me disculpe el sueño
en esta noche
de naufragios lentos.
Quizás puedan pensar
que es un capricho,
un pacto azul
escrito en algodones,
grises,
flotando en alta mar.
Mejor que me disculpen
las almohadas,
las velas apagadas,
las gotas en la carpa,
el tabaco sin terminar
roto de cebo,
las pulgas de la luna.
Que me disculpen...
Pero esta noche
yo sólo quiero despertar.
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