dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Entre las brumas del helado norte
gélidos vientos queman mi rostro.
Si no fuese porque se trata de un sueño
caería muerto de frío junto a un árbol.
Aparece un guerrero con su robusto brazo
empuñando una espada de flamígero brillo.
Una cabeza cortada pende de su mano,
de la cabeza gotea sangre coagulada.
Sopla el viento entre los cercanos árboles,
silbidos de muerte,los cuervos acechan
en el campo de batalla repleto de muertos
guerreros, sin vida ya sus inertes corazones.
Tira la cabeza a una fosa de tierra húmeda
en la que abundan los miembros amputados.
Los buitres revolotean deseando posarse
sobre sus presas: hombres y caballos.
Un buitre baja volando desde el cielo,
su tamaño igual al de un enorme elefante,
brillosos los ojos,prestas las afiladas garras
para despedazar a sus sangrientas presas.
Mira fijamente al fornido y rubio guerrero
y contra él se lanza,las zarpas preparadas
y de un zarpazo en el pecho le arranca el corazón
que lanza a la fosa al lado de la cabeza.
Sigue soplando el viento helado del norte.
El guerrero yace muerto junto a un caballo.
En el suelo, entre el fango brilla la espada.
Por todas partes sopla el frío de la muerte.
Eladio Parreño Elías
1-Mayo-2011
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