tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi mundo lóbrego, tan incierto, e irreal… ¡Quiere más de mí!
Suelto entonces un mínimo de trivialidad, para avanzar con mis mutantes, que escapados de ésta demencia entusiasta, volarán hacia un universo subrepticio.
Giro la mirada húmeda hacia atrás. Y me veo allí.
Nada amnistiará el detalle oscuro del principio de las soledades.
Desde allí me observaré emergiendo en el relato infrecuente.
Despierto sollozante.
Sombras irascibles que conspiran en mi sudoración.
El vacío sigue detrás de mí, vitrificando inconsciente cada prisma de mi fotosensibilidad.
Saltaré desde la transparencia del olvido y oraré en silencio mientras perezca.
Cada movimiento de mi tiempo surgirá eyectado por los espectros, y juguetearán desdibujándose en el aire.
Pupilar cada imagen estéril viviente en mi memoria visual, será corriente.
El mecanizado conceptor de mi mente, discriminará esencialidades, cotejando lo siniestro de lo estimulante.
Será la noche mi fiel testigo.
La prisa negará mi deconstructiva amorfia. Demostrándome que lo claro dista de serlo.
La nada impacta en mis espacios sobornables.
En tanto se agreguen subcapítulos de desensibilización.
Treparé en silencio por los campos mórbidos en desesperante agonía. Y verteré la cisura críptica de mi tiempo, hasta llegar al origen del ocaso.
Y ahí te esperaré.
Suelto entonces un mínimo de trivialidad, para avanzar con mis mutantes, que escapados de ésta demencia entusiasta, volarán hacia un universo subrepticio.
Giro la mirada húmeda hacia atrás. Y me veo allí.
Nada amnistiará el detalle oscuro del principio de las soledades.
Desde allí me observaré emergiendo en el relato infrecuente.
Despierto sollozante.
Sombras irascibles que conspiran en mi sudoración.
El vacío sigue detrás de mí, vitrificando inconsciente cada prisma de mi fotosensibilidad.
Saltaré desde la transparencia del olvido y oraré en silencio mientras perezca.
Cada movimiento de mi tiempo surgirá eyectado por los espectros, y juguetearán desdibujándose en el aire.
Pupilar cada imagen estéril viviente en mi memoria visual, será corriente.
El mecanizado conceptor de mi mente, discriminará esencialidades, cotejando lo siniestro de lo estimulante.
Será la noche mi fiel testigo.
La prisa negará mi deconstructiva amorfia. Demostrándome que lo claro dista de serlo.
La nada impacta en mis espacios sobornables.
En tanto se agreguen subcapítulos de desensibilización.
Treparé en silencio por los campos mórbidos en desesperante agonía. Y verteré la cisura críptica de mi tiempo, hasta llegar al origen del ocaso.
Y ahí te esperaré.