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Canción a una muchacha muerta

Qalat Chabir

Poeta que considera el portal su segunda casa
En recuerdo a Sara Álvarez ( Sara Inés)





Tal vez las lunas son cuerpos que aman la luz y la sombra;
y nos regalan, agradecidas, amor. Sólo amor.


Eras resplandor amanecido.
Eras hermosa y triste como cuando se recoge la marea. Dolor de llanto.
Ojos negros, carne de barro soberana,
verbena de olas y faro en algún acantilado de tu norte.
De ti nacían auroras y flores.


Ah! Tú que amaras la vida, las cosas y la espuma.
Irse y no irse, volver al mismo lugar, repetir la danza
hasta que aquel día no te despediste. Amada.


La felicidad olía a mar; a ese mar tan tuyo con peldaños angostos;
tú la encontrabas sin medir las distancias.


Ah! Tú que amaras esta vida;
¿puedes contarme de la tierra que habitan tus huesos nobles,
puedes contarme de tu pecho doblegado,
de tus manos al limite de un movimiento imposible,
de tus pies subterráneos y descalzos,
de tus labios..., ¡ tus labios!
de tu vientre de joven virgen?
Cuéntame qué tierra da cobijo a tan ilustre sangre,
cuéntame dónde hallar tu dulce calavera para besarla y venerarla;

y volver al mismo lugar una y otra vez ya tan tarde.
 
Última edición:
Grandes versos despliegas para esta muchacha que dejo la vida, me gusto. Buena forma y ritmo, gracias por compartir tu arte. Recibe mis saludos.
 
Profundo sentir y como siempre excelentes versos para otra creadora de vuelos en las letras. Besos fraternos Poeta.
 
En recuerdo a Sara Álvarez ( Sara Inés)




Tal vez las lunas son cuerpos que aman la luz y la sombra;
y nos regalan, agradecidas, amor. Sólo amor.

Eras resplandor amanecido.
Eras hermosa y triste como cuando se recoge la marea. Dolor de llanto.
Ojos negros, carne de barro soberana,
verbena de olas y faro en algún acantilado de tu norte.
De ti nacían auroras y flores.

Ah! Tú que amaras la vida, las cosas y la espuma.
Irse y no irse, volver al mismo lugar, repetir la danza
hasta que aquel día no te despediste. Amada.

La felicidad olía a mar; a ese mar tan tuyo con peldaños angostos;
tú la encontrabas sin medir las distancias.

Ah! Tú que amaras esta vida;
¿puedes contarme de la tierra que habitan tus huesos nobles,
puedes contarme de tu pecho doblegado,
de tus manos al limite de un movimiento imposible,
de tus pies subterráneos y descalzos,
de tus labios…, ¡ tus labios!
de tu vientre de joven virgen?
Cuéntame qué tierra da cobijo a tan ilustre sangre,
cuéntame dónde hallar tu dulce calavera
para besarla y venerarla; y volver al mismo lugar una y otra vez ya tan tarde.


Ya hace 3 años...pero estoy segura que sigue allí, en su faro
escribiendo poemas al mar,su mar...
Hermoso recuerdo que la dulce Sara,de alguna manera,abrazará.
Ah,no soy capaz de escribir el comentario sin ese nudo en la garganta,
nadie debería irse tan joven,nadie...

Besos
 
En recuerdo a Sara Álvarez ( Sara Inés)




Tal vez las lunas son cuerpos que aman la luz y la sombra;
y nos regalan, agradecidas, amor. Sólo amor.

Eras resplandor amanecido.
Eras hermosa y triste como cuando se recoge la marea. Dolor de llanto.
Ojos negros, carne de barro soberana,
verbena de olas y faro en algún acantilado de tu norte.
De ti nacían auroras y flores.

Ah! Tú que amaras la vida, las cosas y la espuma.
Irse y no irse, volver al mismo lugar, repetir la danza
hasta que aquel día no te despediste. Amada.

La felicidad olía a mar; a ese mar tan tuyo con peldaños angostos;
tú la encontrabas sin medir las distancias.

Ah! Tú que amaras esta vida;
¿puedes contarme de la tierra que habitan tus huesos nobles,
puedes contarme de tu pecho doblegado,
de tus manos al limite de un movimiento imposible,
de tus pies subterráneos y descalzos,
de tus labios…, ¡ tus labios!
de tu vientre de joven virgen?
Cuéntame qué tierra da cobijo a tan ilustre sangre,
cuéntame dónde hallar tu dulce calavera
para besarla y venerarla; y volver al mismo lugar una y otra vez ya tan tarde.


wow me asombra leerte amigo, saludos
 
En recuerdo a Sara Álvarez ( Sara Inés)




Tal vez las lunas son cuerpos que aman la luz y la sombra;
y nos regalan, agradecidas, amor. Sólo amor.

Eras resplandor amanecido.
Eras hermosa y triste como cuando se recoge la marea. Dolor de llanto.
Ojos negros, carne de barro soberana,
verbena de olas y faro en algún acantilado de tu norte.
De ti nacían auroras y flores.

Ah! Tú que amaras la vida, las cosas y la espuma.
Irse y no irse, volver al mismo lugar, repetir la danza
hasta que aquel día no te despediste. Amada.

La felicidad olía a mar; a ese mar tan tuyo con peldaños angostos;
tú la encontrabas sin medir las distancias.

Ah! Tú que amaras esta vida;
¿puedes contarme de la tierra que habitan tus huesos nobles,
puedes contarme de tu pecho doblegado,
de tus manos al limite de un movimiento imposible,
de tus pies subterráneos y descalzos,
de tus labios…, ¡ tus labios!
de tu vientre de joven virgen?
Cuéntame qué tierra da cobijo a tan ilustre sangre,
cuéntame dónde hallar tu dulce calavera
para besarla y venerarla; y volver al mismo lugar una y otra vez ya tan tarde.


Es una dedicatoria preciosa para Sara Inés,
no la llegué a conocer,
pero he oído mucho hablar de ella.

Y que amaba el mar y, le escribía mucho a su faro.


Y podría escribirle a mi mar de la alborada,
porque mi Faro el que anda tan solitario,
acompaña a mis letras esta madrugada,
allí quieto, allí sigue mi faro recostado...

Un placer haber pasado, un beso.
 
Es una dedicatoria preciosa para Sara Inés,
no la llegué a conocer,
pero he oído mucho hablar de ella.

Y que amaba el mar y, le escribía mucho a su faro.


Y podría escribirle a mi mar de la alborada,
porque mi Faro el que anda tan solitario,
acompaña a mis letras esta madrugada,
allí quieto, allí sigue mi faro recostado...

Un placer haber pasado, un beso.

Era una muchacha con un gusto especial por la poesía
(la escribía muy bien), un amoroso apego a su mar,
a sus acantilados y a su faro.Con cierta tendencia a la melancolía,
llegó a ponerle a uno de sus nick "Eterna tristeza" y muy querida
por todos los que la conocimos a través de MP.

Gracias por pasar.
Besos.
 
En recuerdo a Sara Álvarez ( Sara Inés)




Tal vez las lunas son cuerpos que aman la luz y la sombra;
y nos regalan, agradecidas, amor. Sólo amor.

Eras resplandor amanecido.
Eras hermosa y triste como cuando se recoge la marea. Dolor de llanto.
Ojos negros, carne de barro soberana,
verbena de olas y faro en algún acantilado de tu norte.
De ti nacían auroras y flores.

Ah! Tú que amaras la vida, las cosas y la espuma.
Irse y no irse, volver al mismo lugar, repetir la danza
hasta que aquel día no te despediste. Amada.

La felicidad olía a mar; a ese mar tan tuyo con peldaños angostos;
tú la encontrabas sin medir las distancias.

Ah! Tú que amaras esta vida;
¿puedes contarme de la tierra que habitan tus huesos nobles,
puedes contarme de tu pecho doblegado,
de tus manos al limite de un movimiento imposible,
de tus pies subterráneos y descalzos,
de tus labios…, ¡ tus labios!
de tu vientre de joven virgen?
Cuéntame qué tierra da cobijo a tan ilustre sangre,
cuéntame dónde hallar tu dulce calavera
para besarla y venerarla; y volver al mismo lugar una y otra vez ya tan tarde.


Qalat:
Mi admirado poeta-amigo, me has conmovido profundamente con este escrito, percibo un cariño tan profundo y una añoranza que se queda flotando suavemente a leerte. Sara Inés parece salida de un cuento, y hasta logro verla frente al mar, observando el faro que alumbra su senda, a lo lejos. Hermosa imagen la que acompaña el lienzo de tu verso. Es sublime y precioso. Felicidades. Gracias por compartir tu sensibilidad, nadie me había presentado a una persona así, hasta hoy, tu. Recibe incontables estrellas luminosas para tu inspiración, mi saludo afectuoso, mi cálido abrazo y mi sonrisa iluminada.
 
Descubro una oda más que una elegía al recuerdo de Sara Inés, una loa a la persona, a la poetisa, y una especie de poema que estrecha el lazo que la presupone vívida y alumbrada por ese faro que ve cómo azota sus inmediaciones la espuma de un mar de incógnitas, por allá sea bruma o sea gota de rezumante sal, golpeando las piedras o alga escarchada contra el pedregal. Supones su filigrana mimetizada, desdibujada en el relieve de la arenisca o del rizo de la superficie del océano. Un abrazo, te dejo rep.
Me encanta que la poesía sirva para dedicar el amor hacia el infinito en un largo viaje.
 
Qalat:
Mi admirado poeta-amigo, me has conmovido profundamente con este escrito, percibo un cariño tan profundo y una añoranza que se queda flotando suavemente a leerte. Sara Inés parece salida de un cuento, y hasta logro verla frente al mar, observando el faro que alumbra su senda, a lo lejos. Hermosa imagen la que acompaña el lienzo de tu verso. Es sublime y precioso. Felicidades. Gracias por compartir tu sensibilidad, nadie me había presentado a una persona así, hasta hoy, tu. Recibe incontables estrellas luminosas para tu inspiración, mi saludo afectuoso, mi cálido abrazo y mi sonrisa iluminada.
Grace amiga, gracias por tanta palabra acariciando los sentidos.Besos
 

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