Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Con la tristeza que cae
como copos en mi alma
se me va quedando blanca
en el fondo de mis hambres.
A veces el interior
de la cueva entumecida
resuena con el temblor
de este dolor de mi herida
y la tristeza se espanta
con la muerte mal nacida
y empieza a cantar mi alma
una canción amarilla.
Y la canción con su ritmo
resquebraja la tristeza
y me vienen pensamientos
alegres a mi cabeza.
Y me río de la risa
que me viene a visitar
destornilla la canija
y empezamos a llorar,
pero lloramos de risa,
la risa que le da al Sol
que en las mañanas me pinta
a las calles de color.
Bendita la risa santa
y bendita la canción
que la tristeza me espanta
y me alegra el corazón.
como copos en mi alma
se me va quedando blanca
en el fondo de mis hambres.
A veces el interior
de la cueva entumecida
resuena con el temblor
de este dolor de mi herida
y la tristeza se espanta
con la muerte mal nacida
y empieza a cantar mi alma
una canción amarilla.
Y la canción con su ritmo
resquebraja la tristeza
y me vienen pensamientos
alegres a mi cabeza.
Y me río de la risa
que me viene a visitar
destornilla la canija
y empezamos a llorar,
pero lloramos de risa,
la risa que le da al Sol
que en las mañanas me pinta
a las calles de color.
Bendita la risa santa
y bendita la canción
que la tristeza me espanta
y me alegra el corazón.