Ziler
Poeta recién llegado
Una brisa tenue anuncia un verso distraído inspirado en lugares mágicos donde mi alma paga con penas lo que ha perdido y vive inútilmente triste, llamando a lo que ya murió.
Aún me niego al olvido mientras mido los dolores de tu amargo corazón, que se pierde con los años, dejándome un testamento de melancólica poesía que no merecía terminar escribiendo tu profética muerte.
¿Cuántas condenas literarias le canto al sol? Y, como Ícaro, derrite una fulminante tristeza en un simple poema muerto que solo intentaba volar.
¿Cuántos fantasmas no callan tu nombre en cada noche de soledad? terminando por revivir el pasado que recoge despiadadamente una pena inmortal y que, con un llanto inquieto, entona en la oscuridad de mi corazón la canción de tu muerte.
Aún me niego al olvido mientras mido los dolores de tu amargo corazón, que se pierde con los años, dejándome un testamento de melancólica poesía que no merecía terminar escribiendo tu profética muerte.
¿Cuántas condenas literarias le canto al sol? Y, como Ícaro, derrite una fulminante tristeza en un simple poema muerto que solo intentaba volar.
¿Cuántos fantasmas no callan tu nombre en cada noche de soledad? terminando por revivir el pasado que recoge despiadadamente una pena inmortal y que, con un llanto inquieto, entona en la oscuridad de mi corazón la canción de tu muerte.