jorgeluis
Poeta fiel al portal
CANCION DESAFINADA EN MI VOZ
Dentro de mí, mi propio retrato
al trasfondo enervado
y cabizbajo,
sin encontrar atajos,
entre venas y sangre
y, más sangre, galopando
sin descanso;
una mañana de nervios
exaltados de obsesión,
importuna taquicardia
partiendo en un relámpago
la respiración;
haciéndome el duro,
de mentira,
frente al veneno traidor,
donde muere y nace
otro dolor
al día siguiente,
que te deja inerte
ante la atenta
mirada de septiembre
melancólico y cabrón.
Princesas de barrio
que besan sapos,
y en su sapo a su amor.
Una pena desnuda,
una cruda confesión,
un poema,
una caricia,
una estrofa,
una canción
desafinada en mi voz
de aguardiente,
en la encrucijada
hacia la vida
o la muerte.
Es urgente cambiar
de hábitos,
demencial hacer caso
a la gente,
una frustración
no leer tu mensaje
ver a cero
la cuenta corriente,
antes de pensar,
y volver a pensar,
en delinquir,
sin la astucia
del delincuente.
Soy transparente
como un papel de quemar,
un enamorado, un ciego más,
una estatua irreal,
que atolondrado
no sabe si viene o va,
que a veces rie
y llora y no sabe más,
un convidado de piedra
que espera y sigue
esperando,
es inhumano amar
sin recibir nada a cambio.
La mayor flaqueza
del alma:
cuando las palabras
ya no alivian
el corazón
con un atisbo
de esperanza,
ardiendo en el pecho
una espada.
Dentro de mí, mi propio retrato
al trasfondo enervado
y cabizbajo,
sin encontrar atajos,
entre venas y sangre
y, más sangre, galopando
sin descanso;
una mañana de nervios
exaltados de obsesión,
importuna taquicardia
partiendo en un relámpago
la respiración;
haciéndome el duro,
de mentira,
frente al veneno traidor,
donde muere y nace
otro dolor
al día siguiente,
que te deja inerte
ante la atenta
mirada de septiembre
melancólico y cabrón.
Princesas de barrio
que besan sapos,
y en su sapo a su amor.
Una pena desnuda,
una cruda confesión,
un poema,
una caricia,
una estrofa,
una canción
desafinada en mi voz
de aguardiente,
en la encrucijada
hacia la vida
o la muerte.
Es urgente cambiar
de hábitos,
demencial hacer caso
a la gente,
una frustración
no leer tu mensaje
ver a cero
la cuenta corriente,
antes de pensar,
y volver a pensar,
en delinquir,
sin la astucia
del delincuente.
Soy transparente
como un papel de quemar,
un enamorado, un ciego más,
una estatua irreal,
que atolondrado
no sabe si viene o va,
que a veces rie
y llora y no sabe más,
un convidado de piedra
que espera y sigue
esperando,
es inhumano amar
sin recibir nada a cambio.
La mayor flaqueza
del alma:
cuando las palabras
ya no alivian
el corazón
con un atisbo
de esperanza,
ardiendo en el pecho
una espada.