emuletero
Poeta veterano en el portal
¡ Cuánto dolor causa un amor perdido!,
arrebatado por pérfidas intenciones
por un cuerpo lascivo con malas artes
¡cuánto dolor por un amor retenido!.
Con malas artes me lo arrebataste,
con ojos de lagarta me lo quitaste,
pobre del hombre que en tus redes caiga,
insensato de aquel que todo traga.
Más el cuerpo no lo es todo pardiez,
el corazón y el alma deben mandar,
más valiera que se te atragantase, rediez,
el amor que esa mujer te pueda dar.
Lloro por mi cariño perdido,
imploro por mi buen amado,
que esa bruja me lo ha quitado,
¡¡por Dios!!, que me ha de devolver lo robado.
Por la vereda del río voy llorando
perlas que caen al vacío del río,
hasta el barquero que por éste va cantando,
me hecha un guiño, y yo le sonrío.
Un amor perdido, un amor arrebatado,
no es amor, sino vicio fanatizado,
pues no sabe lo que es a un hombre querer
con la pureza del alma de una mujer.
¡Ay de mi! que voy hacer sin él,
mi vida se marchita, como una rosa al sol abrasador,
muero de cuerpo y alma si no esta él,
y la vida me arrebata, si no tengo su amor.
Pócimas, hechizos y conjuros,
recomendaciones de una curandera de maleficios,
tengo que hacer muchos sacrificios
y recuperar lo que en malas artes perdimos.
Y termina el poema de buenas maneras
recuperando el amor perdido por falsas quimeras
en una noche estrellada cualquiera.
¡Que más da!, si todo terminó como debiera.
arrebatado por pérfidas intenciones
por un cuerpo lascivo con malas artes
¡cuánto dolor por un amor retenido!.
Con malas artes me lo arrebataste,
con ojos de lagarta me lo quitaste,
pobre del hombre que en tus redes caiga,
insensato de aquel que todo traga.
Más el cuerpo no lo es todo pardiez,
el corazón y el alma deben mandar,
más valiera que se te atragantase, rediez,
el amor que esa mujer te pueda dar.
Lloro por mi cariño perdido,
imploro por mi buen amado,
que esa bruja me lo ha quitado,
¡¡por Dios!!, que me ha de devolver lo robado.
Por la vereda del río voy llorando
perlas que caen al vacío del río,
hasta el barquero que por éste va cantando,
me hecha un guiño, y yo le sonrío.
Un amor perdido, un amor arrebatado,
no es amor, sino vicio fanatizado,
pues no sabe lo que es a un hombre querer
con la pureza del alma de una mujer.
¡Ay de mi! que voy hacer sin él,
mi vida se marchita, como una rosa al sol abrasador,
muero de cuerpo y alma si no esta él,
y la vida me arrebata, si no tengo su amor.
Pócimas, hechizos y conjuros,
recomendaciones de una curandera de maleficios,
tengo que hacer muchos sacrificios
y recuperar lo que en malas artes perdimos.
Y termina el poema de buenas maneras
recuperando el amor perdido por falsas quimeras
en una noche estrellada cualquiera.
¡Que más da!, si todo terminó como debiera.
Última edición:
::