Sheyla
Poeta que considera el portal su segunda casa
De cuando contemplo las tardes
me pregunto: ¿Por qué tantos muertos contorsionando en su tumba sus amores idos?
y veo, al final, que nos enterramos vivos y latiendo.
Flor que respiraba eucalipto de la sierra
el llanto mismo de los mares,
la bruma de las nubes en un solo ramo.
Ahora tan pardo, tan de nadie.
A quién le cuento de las mejillas en la noche
asomadas a la vida, a la risa y al llanto.
A ¿Quién?
¡Decidme, mar!, ¡Decidme, gaviotas!
¿Por qué solo muertos de sus lápidas me siguen?
¡Volved muertos!,
¡Abrasad el eco mudo de su luto!
¡Huyáis de mí!
Que yo amo lo verde que brota de la tierra,
olor a campos, a brisa fresca.
Almas moribundas, pútridas caras blancas, mármol frio.
¡Volved a su tumba!
¡Volved!
C.C
me pregunto: ¿Por qué tantos muertos contorsionando en su tumba sus amores idos?
y veo, al final, que nos enterramos vivos y latiendo.
Flor que respiraba eucalipto de la sierra
el llanto mismo de los mares,
la bruma de las nubes en un solo ramo.
Ahora tan pardo, tan de nadie.
A quién le cuento de las mejillas en la noche
asomadas a la vida, a la risa y al llanto.
A ¿Quién?
¡Decidme, mar!, ¡Decidme, gaviotas!
¿Por qué solo muertos de sus lápidas me siguen?
¡Volved muertos!,
¡Abrasad el eco mudo de su luto!
¡Huyáis de mí!
Que yo amo lo verde que brota de la tierra,
olor a campos, a brisa fresca.
Almas moribundas, pútridas caras blancas, mármol frio.
¡Volved a su tumba!
¡Volved!
C.C