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Canción química (Las horas esquimales)

Anne_

I killed Bukowski.
Con la mano derecha desecha, me grito sola y sin sonidos,
"no te abortes, no te abortes tanto,
guarda dientes para el desequilibrio,
retén mandíbula para las horas esquimales,
el descontento y el estallido de amor"

Las ollas sucias del hambre que destilo,
si tan sólo hubiera estado viva, no tendría que renacer.

Explico que ya no reconozco ni mi voz,
ajena a las luces de mis parpados, esta oruga me duele,
me duele nacerme contra el silencio, sola, siempre sola,
remolinearme cóncava, sola
¿Qué seré yo? Lo que se va, ya ni eso, ya no callo
porque ni sonido tengo, y cuando sea el calendario correcto,
no se asomarán los rayos tibios del sol sobre el pasillo,
pero yaceré ahí, quieta, entusiasmada,
palpitando memorias que no recuerdo,
susurros viejos que deje ir para pesar menos,
para caminar más rápido, sin tiempo, sin esquinas,
sin temblores y sonriendo que no se puede llorar,
no se puede, y está bien, espero que esté bien
yacer ahí, inerte comiéndome mis aullidos,
bañada en lluvia seca
a la oscuridad de los vaivenes de mis cienes,
hecha, derecha desecha, oruga vieja que renazco y…

Media luna de la mañana,
que te tengo que partir
para que no me lleves tan lejos, más lejos, muy lejos,
yo voy sola, aún puedo caminar, aún puedo sostener mi reflejo.
Valgo Cristo, valgo un recorrido lindo,
un camino y desgarrar la garganta llena de flores,
valgo vientres podridos llenos de alambre y sin ausencias,
templada de los cabellos, oruga vieja que me desatas,
no me muero…

¿Aún no me muero?​
 
Con la mano derecha desecha, me grito sola y sin sonidos,
"no te abortes, no te abortes tanto,
guarda dientes para el desequilibrio,
retén mandíbula para las horas esquimales,
el descontento y el estallido de amor"

Las ollas sucias del hambre que destilo,
si tan sólo hubiera estado viva, no tendría que renacer.

Explico que ya no reconozco ni mi voz,
ajena a las luces de mis parpados, esta oruga me duele,
me duele nacerme contra el silencio, sola, siempre sola,
remolinearme cóncava, sola
¿Qué seré yo? Lo que se va, ya ni eso, ya no callo
porque ni sonido tengo, y cuando sea el calendario correcto,
no se asomarán los rayos tibios del sol sobre el pasillo,
pero yaceré ahí, quieta, entusiasmada,
palpitando memorias que no recuerdo,
susurros viejos que deje ir para pesar menos,
para caminar más rápido, sin tiempo, sin esquinas,
sin temblores y sonriendo que no se puede llorar,
no se puede, y está bien, espero que esté bien
yacer ahí, inerte comiéndome mis aullidos,
bañada en lluvia seca
a la oscuridad de los vaivenes de mis cienes,
hecha, derecha desecha, oruga vieja que renazco y…

Media luna de la mañana,
que te tengo que partir
para que no me lleves tan lejos, más lejos, muy lejos,
yo voy sola, aún puedo caminar, aún puedo sostener mi reflejo.
Valgo Cristo, valgo un recorrido lindo,
un camino y desgarrar la garganta llena de flores,
valgo vientres podridos llenos de alambre y sin ausencias,
templada de los cabellos, oruga vieja que me desatas,
no me muero…

¿Aún no me muero?​

Conmueven e impactan estas letras rotas, el vacío mezclado con el desconsuelo están soberbiamente plasmados.
La soledad y la desesperanza van de la mano pero queda un resquicio sujeto en el reflejo. Smuaks bella.
 
Con la mano derecha desecha, me grito sola y sin sonidos,
"no te abortes, no te abortes tanto,
guarda dientes para el desequilibrio,
retén mandíbula para las horas esquimales,
el descontento y el estallido de amor"

Las ollas sucias del hambre que destilo,
si tan sólo hubiera estado viva, no tendría que renacer.

Explico que ya no reconozco ni mi voz,
ajena a las luces de mis parpados, esta oruga me duele,
me duele nacerme contra el silencio, sola, siempre sola,
remolinearme cóncava, sola
¿Qué seré yo? Lo que se va, ya ni eso, ya no callo
porque ni sonido tengo, y cuando sea el calendario correcto,
no se asomarán los rayos tibios del sol sobre el pasillo,
pero yaceré ahí, quieta, entusiasmada,
palpitando memorias que no recuerdo,
susurros viejos que deje ir para pesar menos,
para caminar más rápido, sin tiempo, sin esquinas,
sin temblores y sonriendo que no se puede llorar,
no se puede, y está bien, espero que esté bien
yacer ahí, inerte comiéndome mis aullidos,
bañada en lluvia seca
a la oscuridad de los vaivenes de mis cienes,
hecha, derecha desecha, oruga vieja que renazco y…

Media luna de la mañana,
que te tengo que partir
para que no me lleves tan lejos, más lejos, muy lejos,
yo voy sola, aún puedo caminar, aún puedo sostener mi reflejo.
Valgo Cristo, valgo un recorrido lindo,
un camino y desgarrar la garganta llena de flores,
valgo vientres podridos llenos de alambre y sin ausencias,
templada de los cabellos, oruga vieja que me desatas,
no me muero…

¿Aún no me muero?​
Caramba, cada línea es un temblor. Sentí que dejaba trozos de piel y corazón al avanzar entre esta hermosa alambrada.
Excelente entrega, hace mucho que no me topaba con un poema tan vivo y vertiginoso.
Saludos cordiales, compañera, y muchas gracias por compartir.
 
Vertiginoso ya el compañero Olvera lo ha definido.
Si bien dejas piel, dejas latidos alma y un transitar fuerte en la ira y el descontento de esto de las soledades, de acostarse y mirar al techo y que las preguntas lleguen y no tengas la mínima idea de que carajos estás en silencio cuando todo tu ser grita.
Todo un gusto leerte Valerie, mis saludos para ti.
 
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