Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
Canción 21-11-11
Cantaban las estrellas de agua
y su eco resbalaba por las cuencas;
entre las grutas fueron sumergiéndose
como estalactitas de magma.
Su himno recitado por las liras
se iba anudando al hilo del viento;
y cuando parecía acabar,
las trompetas de la guerra resonaron.
El canto bélico era una oscura llama
de pétalos rojos que ya tornaban a morado,
color como el veneno de la serpiente,
y llego su héroe del silencio
y su escolta llamada epifanía derrotista
llegaron a combatir, por la flor,
con su arsenal
de la Nike.
Y eso
más que llegó,
no encuentro repuesta
a por qué estas gentes tan raras
se presentaban en el ágora
sin ningún aviso, sin preguntar,
sin decir nada y no poder evitar
que entrasen, derribando murallas, sin impunidad.
Cantaban las estrellas de fuego,
y su grito rasga las montañas,
entre los mares, introduciéndose,
como olas de algún Tsunami.
Cantaban las estrellas de agua
y su eco resbalaba por las cuencas;
entre las grutas fueron sumergiéndose
como estalactitas de magma.
Su himno recitado por las liras
se iba anudando al hilo del viento;
y cuando parecía acabar,
las trompetas de la guerra resonaron.
El canto bélico era una oscura llama
de pétalos rojos que ya tornaban a morado,
color como el veneno de la serpiente,
y llego su héroe del silencio
y su escolta llamada epifanía derrotista
llegaron a combatir, por la flor,
con su arsenal
de la Nike.
Y eso
más que llegó,
no encuentro repuesta
a por qué estas gentes tan raras
se presentaban en el ágora
sin ningún aviso, sin preguntar,
sin decir nada y no poder evitar
que entrasen, derribando murallas, sin impunidad.
Cantaban las estrellas de fuego,
y su grito rasga las montañas,
entre los mares, introduciéndose,
como olas de algún Tsunami.
Última edición: