CÁNDIDO DESTELLO
Dulce fragancia al cielo. Tu cabello
negro perfuma al céfiro otoñal,
cae hacia mí bailando en el umbral
blanco que forja un cándido destello.
Caen también mis besos a tu cuello,
-sé que eres tú mi don más especial-.
Guapa mujer agotas el labial
rojo pasión, que estampas como un sello
sobre mi piel. Creciendo en tu mirada
plácidamente arraigo en las caderas
-ancho primor- vertiente de tu fuego.
Surge en la brisa música extasiada,
noche de vicio; al son de tus maneras
sigue avanzando ardiente nuestro juego.
Dvaldés