Martín Renán
Poeta adicto al portal
Una niña fuma su sonrisa con angustia,
también, devora el defecto de su delgadez.
Le ha quedado al talle, el amor de un muchacho
pero finge no quererlo, más que ayer.
Una niña cuenta su edad sin motivo;
aviva su ahogo en lo triste de sus sueños;
escondida en los ojos de la tierra
aparenta expresar dulcemente un adiós.
Le cuesta ducharse frente al espejo de una navaja:
se desangra en la melodía de Sinatra,
y no le miente a la verdad para marcharse.
Una niña le teme a una lágrima olvidada.
Se despide para siempre en la frase que dejó
en la carta de anoche.
Una niña se ha perdido buscando su suicidio.
también, devora el defecto de su delgadez.
Le ha quedado al talle, el amor de un muchacho
pero finge no quererlo, más que ayer.
Una niña cuenta su edad sin motivo;
aviva su ahogo en lo triste de sus sueños;
escondida en los ojos de la tierra
aparenta expresar dulcemente un adiós.
Le cuesta ducharse frente al espejo de una navaja:
se desangra en la melodía de Sinatra,
y no le miente a la verdad para marcharse.
Una niña le teme a una lágrima olvidada.
Se despide para siempre en la frase que dejó
en la carta de anoche.
Una niña se ha perdido buscando su suicidio.