Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Juicio sumario.
No vuela una mosca.
El reo aguarda el dictamen,
envuelto en rugoso papel amarillo.
Juan, rompe el silencio...
-¿Cómo decirle?
-Mencionar que en su ausencia hurgué en su mochila,
la verdad, no puedo, expresa Marta...Ya sé...
-Diré simplemente
que lo hallé en el piso
y ya lo he botado...
-Charlaremos con él cuando vuelva...
Nos sinceraremos, mirando a sus ojos:
-Eres nuestro hijo,
eres nuestra sangre,
te amamos y lo haremos por siempre
y nuestro más caro anhelo es que seas feliz.
Juan asiente moviendo la cabeza.
Marta continúa, un poco más animosa...
-Mírate en nosotros,
sigue nuestros pasos,
sorteamos escollos,
cruzamos desiertos,
pero anduvimos siempre sin usar muletas...
Y le explicaremos,
que el uso de drogas es de perdedores
y no es más popular el que las consume.
Que las dificultades se encaran con fe y entereza,
apelando a nuestros latentes recursos internos.
Eso diremos...Se miran...
Sus pupilas ya han recobrado un poco su brillo.
Se ponen de pie.
Marta ensaya su mejor cara de asco,
toma el porro en sus manos,
va a la cocina y lo tira,
ata la bolsa, sale a la calle
y en el contenedor de residuos
arroja la infamia...
Entonces, regresa.
......................................................
En la vereda,
sentado,
está " El Barba",
ese es su apodo en el barrio,
reciclador, jardinero y algun otro oficio,
la ha estado observando.
Y cuando Marta se ha ido,
levanta la tapa,
- esta vieja, quizá, tiró alguna cosa
que pueda vender pa juntar p'al vino,
piensa,
y toma la bolsa,
de un tajo la rompe
y comienza a hacer un prolijo inventario.
Entre otros desechos...
Una botella de Johnny,
que Juan se bajó, mirándo la Liga
cajas de Marlboro, sin un puto cigarro,
retorcidos blisters de Clonazepan, que Marta usa para relajarse
y un frasco vacío de Melatonina,
que está dando buen resultado
y se lo sugirió una amiga para conciliar el sueño...
...............................................................
Envuelto en dulzona nube de humo,
el "Barba" sentencia...
-Mierda, pura porquería,
suerte que a la vieja se le cayó un porro,
le pongo la firma
que está empastillada.
No vuela una mosca.
El reo aguarda el dictamen,
envuelto en rugoso papel amarillo.
Juan, rompe el silencio...
-¿Cómo decirle?
-Mencionar que en su ausencia hurgué en su mochila,
la verdad, no puedo, expresa Marta...Ya sé...
-Diré simplemente
que lo hallé en el piso
y ya lo he botado...
-Charlaremos con él cuando vuelva...
Nos sinceraremos, mirando a sus ojos:
-Eres nuestro hijo,
eres nuestra sangre,
te amamos y lo haremos por siempre
y nuestro más caro anhelo es que seas feliz.
Juan asiente moviendo la cabeza.
Marta continúa, un poco más animosa...
-Mírate en nosotros,
sigue nuestros pasos,
sorteamos escollos,
cruzamos desiertos,
pero anduvimos siempre sin usar muletas...
Y le explicaremos,
que el uso de drogas es de perdedores
y no es más popular el que las consume.
Que las dificultades se encaran con fe y entereza,
apelando a nuestros latentes recursos internos.
Eso diremos...Se miran...
Sus pupilas ya han recobrado un poco su brillo.
Se ponen de pie.
Marta ensaya su mejor cara de asco,
toma el porro en sus manos,
va a la cocina y lo tira,
ata la bolsa, sale a la calle
y en el contenedor de residuos
arroja la infamia...
Entonces, regresa.
......................................................
En la vereda,
sentado,
está " El Barba",
ese es su apodo en el barrio,
reciclador, jardinero y algun otro oficio,
la ha estado observando.
Y cuando Marta se ha ido,
levanta la tapa,
- esta vieja, quizá, tiró alguna cosa
que pueda vender pa juntar p'al vino,
piensa,
y toma la bolsa,
de un tajo la rompe
y comienza a hacer un prolijo inventario.
Entre otros desechos...
Una botella de Johnny,
que Juan se bajó, mirándo la Liga
cajas de Marlboro, sin un puto cigarro,
retorcidos blisters de Clonazepan, que Marta usa para relajarse
y un frasco vacío de Melatonina,
que está dando buen resultado
y se lo sugirió una amiga para conciliar el sueño...
...............................................................
Envuelto en dulzona nube de humo,
el "Barba" sentencia...
-Mierda, pura porquería,
suerte que a la vieja se le cayó un porro,
le pongo la firma
que está empastillada.
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