cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Canta conmigo el viento
en su viaje cotidiano
entre los edificios del pueblo.
Canta de puro contento
pues al mecer a los abetos
regresan su propio canto.
Mi guitarra había callado
al notar que no se respondía
a su primer intento.
Pero ahora está tañendo
junto a las campanas del convento
que pregonan la paz por doquier.
Mi banca ya no está grisácea
ha recuperado el color
al morir sus silencios
y recibir un poco de amor.
Guitarra, convento y viento
a una sola voz.
Reciben compañía
y de un niño el correteo
que con sus brincos
acompasa el rasgueo.
Gracias al destino
por este mágico momento.
en su viaje cotidiano
entre los edificios del pueblo.
Canta de puro contento
pues al mecer a los abetos
regresan su propio canto.
Mi guitarra había callado
al notar que no se respondía
a su primer intento.
Pero ahora está tañendo
junto a las campanas del convento
que pregonan la paz por doquier.
Mi banca ya no está grisácea
ha recuperado el color
al morir sus silencios
y recibir un poco de amor.
Guitarra, convento y viento
a una sola voz.
Reciben compañía
y de un niño el correteo
que con sus brincos
acompasa el rasgueo.
Gracias al destino
por este mágico momento.
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