Lírico.
Exp..
Canta
Las horas muertas del curro
en las tardes de ceniza
dan un sueño que eterniza
el tiempo cuando me aburro.
Y son grandes o pequeños,
lúbricos o siderales,
los sueños en los cristales
del espejo de mis sueños.
Puedo salir volando
con un verso. Está la vida
en la calle, presumida,
y siempre me está mirando.
Cuando los libros se arrastran
como sierpes por el lodo;
cuando la nada es un todo
de vacíos que nos castran.
Cuando en el pecho se rompe
el pájaro de la dicha,
cuando siembra la desdicha
el tedio que nos corrompe.
Entonces abraza el poema
como si fuera un hermano,
hazte arroyo en el verano
hasta olvidar el problema.
Las palabras son la fuente
de que mana nuestro canto,
y el río replica el encanto
de las palabras, silente.
Canta en silencio, la vida
nos quiere, nos quiere tanto
que lo que se canta es santo
arrobo del alma herida.
Canta escribiendo, no dejes
de soñar entre sonidos
que al verse juntos y unidos
permiten que tú te alejes.
Canta subiéndote al mundo;
sobre el rostro de la luna
canta encima de una duna
rimando cada segundo.
No importa que las canciones
se pierdan como hojas secas,
ni que ardan las bibliotecas
con libros, versos, razones.
Recuerda tu patria pura
latiendo con verbo vivo,
y sueña lo que te escribo
para encontrar la hermosura.
Lanza tu espíritu al río
con álamos dando sombra:
recoge el eco que nombra
tu esterna estrofa de estío.
Las horas muertas del curro
en las tardes de ceniza
dan un sueño que eterniza
el tiempo cuando me aburro.
Y son grandes o pequeños,
lúbricos o siderales,
los sueños en los cristales
del espejo de mis sueños.
Puedo salir volando
con un verso. Está la vida
en la calle, presumida,
y siempre me está mirando.
Cuando los libros se arrastran
como sierpes por el lodo;
cuando la nada es un todo
de vacíos que nos castran.
Cuando en el pecho se rompe
el pájaro de la dicha,
cuando siembra la desdicha
el tedio que nos corrompe.
Entonces abraza el poema
como si fuera un hermano,
hazte arroyo en el verano
hasta olvidar el problema.
Las palabras son la fuente
de que mana nuestro canto,
y el río replica el encanto
de las palabras, silente.
Canta en silencio, la vida
nos quiere, nos quiere tanto
que lo que se canta es santo
arrobo del alma herida.
Canta escribiendo, no dejes
de soñar entre sonidos
que al verse juntos y unidos
permiten que tú te alejes.
Canta subiéndote al mundo;
sobre el rostro de la luna
canta encima de una duna
rimando cada segundo.
No importa que las canciones
se pierdan como hojas secas,
ni que ardan las bibliotecas
con libros, versos, razones.
Recuerda tu patria pura
latiendo con verbo vivo,
y sueña lo que te escribo
para encontrar la hermosura.
Lanza tu espíritu al río
con álamos dando sombra:
recoge el eco que nombra
tu esterna estrofa de estío.
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