Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
En los flancos de mi memoria
sin defensa quedan los sueños.
Seráficos e inocentes no palían
la tristeza que esponja el deseo.
Alineados en resquebrajada vitrina,
huido el retén cobarde de su puesto,
en el estante de las horas marchitan
permeables a la derrota y al miedo.
Continua resuena su débil plegaria,
homilía oscura que estanca el anhelo,
el aire en agua de sal se contamina,
se derrumban los mohosos techos.
Y en el escarpado abismo los días
sonámbulos, se lanzan al desfiladero
y sin red en el fondo, en eterna caída,
caracolean hasta llegar al infierno.
¡Cántame una nana!, ¡vida!
y déjame dormida en tu eco
para que pueda mi alma abatida,
volver a soñarte de nuevo.
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