¡Yo velaré por vuestros egos
como por el mío -amigos-,
hasta la altura de un capitel griego!.
Que la amistad sea tal que nuestro templo,
donde serán con cariño adorados
delos dioses olímpicos los caprichos
y al que tras los siglos y los imperios
seguirán tostándolo rayos de Helios.
La Persia y el hoplón de bronce
o la lira, el laurel y el arte;
el vino, la miel o las frutas
o los holocaustos y las odiseas:
que a lo largo del témenos se canten
los versos y las prosas nuestras,
o sean nuestras almas erómenas
para las musas músicas y los Elgin.
como por el mío -amigos-,
hasta la altura de un capitel griego!.
Que la amistad sea tal que nuestro templo,
donde serán con cariño adorados
delos dioses olímpicos los caprichos
y al que tras los siglos y los imperios
seguirán tostándolo rayos de Helios.
La Persia y el hoplón de bronce
o la lira, el laurel y el arte;
el vino, la miel o las frutas
o los holocaustos y las odiseas:
que a lo largo del témenos se canten
los versos y las prosas nuestras,
o sean nuestras almas erómenas
para las musas músicas y los Elgin.