[FONT="]
[FONT="]Mortales hombres
[FONT="]de heridas hondas y sangrantes en la blanca alma
[FONT="]engendrada por mortecinos ojos de existencias
[FONT="]corrompidas,
[FONT="]que como fuego del infierno
[FONT="]sustraen la vida misteriosa del hermano.
[FONT="]
[FONT="]Y el canto de los Dioses
[FONT="]brotan de sus labios
[FONT="]una balada triste
[FONT="]por el poco aprecio
[FONT="]del hombre por la vida,
[FONT="]oh, madre Diosa y padre Dios,
[FONT="]favoreced con tu poder y dar un intersticio más de vida
[FONT="]en esos que venden el periódico en las mañanas y en las
[FONT="]tardes,
[FONT="]en esos hombres que duermen en la calle esperando un
[FONT="]día más esperanzador,
[FONT="]en esos que a la luz de la aurora miran el horizonte
[FONT="]brillante para llegar a la [FONT="]fábrica,
[FONT="]en esos hombres del campo que entierran su existencia
[FONT="]para que salga con amor el [FONT="]fruto de la tierra,
[FONT="]en esos hombres y mujeres que venden su cuerpo para
[FONT="]conseguir algo de comida,
[FONT="]en esos hombres que en los amaneceres reciben las
[FONT="]sabias lecciones de los libros [FONT="]dormidos en[FONT="] las bibliotecas de las instituciones,
[FONT="]en esos hombres arropados por el cáncer de las drogas
[FONT="]que deambulan por las [FONT="]calles confundidas y atestadas del gentío,
[FONT="]en esos hombres de uniforme pendientes que no haya
[FONT="]algarabía entre hermanos,
[FONT="]en esos hombres que andan al asecho de las pertenencias
[FONT="]del desprevenido,
[FONT="]en esos hombres culebreros que venden la sanación para
[FONT="]todo mal,
[FONT="]en esos hombres que a diario manejan sus viejos y
[FONT="]destartalados carros y [FONT="]dinamizan más la vida,
[FONT="]en esos hombres torturantes de sigilosos pasos
[FONT="]fantasmales, de pisadas [FONT="]asustadoras por los recónditos sitios de la tierra,
[FONT="]en esas madres de mirada triste que levantan con sus
[FONT="]manos el retrato amarillento [FONT="]del pariente o hijo que no ha llegado a casa,
[FONT="]en esos hombres recluidos en las mazmorras de las
[FONT="]libertades por aromas viejas [FONT="]cometidas en el vaivén del viento,
[FONT="]en él y en ella, enamorados los dos por el crepúsculo
[FONT="]del día y de la luz clara en los bellos [FONT="]amaneceres,
[FONT="]en esos seres afligidos y añosos abandonados por sus
[FONT="]propios hijos en los cuartos [FONT="]lánguidos y muertos en hogares para el anciano,
[FONT="]esas mujeres que van a las cocinas de opulentos palacios
[FONT="]para hacer con sus [FONT="]sufridas manos las deliciosas comidas, fruto de la vida,
[FONT="]y también esos hombres con alma de cadáver enterrando
[FONT="]en lo fríos cementerios a [FONT="]sus hermanos caídos, acompañados sólo por el silencio de
[FONT="]los panteones y el aire [FONT="]frío enrarecido,
[FONT="]y también esos pobres hombres malolientes parados en
[FONT="]las esquinas u otro sitio [FONT="]vendiendo cualquier cosa y llevar siquiera a casa un pan
[FONT="]para mitigar la dura [FONT="]hambre,
[FONT="]y los filósofos, seres que nadie los entiende por su
[FONT="]discurso presocráticos cuyos [FONT="]maestros afloran de sus labios los ilustres sabios como
[FONT="]Tales de Mileto, [FONT="]Anaxímedes, Anaxágoras, Anaximandro, Protágoras,
[FONT="]Pitágoras, Parménides.
[FONT="]
[FONT="]Con tu poder, oh Diosa y padre Dios cambiar el proceder
[FONT="]de los que impiden la [FONT="]existencia del Hombre,
[FONT="] y así las campanas frías y yertas suspendidas en lo más
[FONT="]alto de las iglesias no [FONT="]doblarán tanto en el llamado a la muerte,
[FONT="]y así el cielo dejará de llorar y mirar tanto féretro frío
[FONT="]desfilando a la tierra [FONT="]ideada para el dulce sueño.
[FONT="]
[FONT="]
Luecamon
[FONT="]
[FONT="]Mortales hombres
[FONT="]de heridas hondas y sangrantes en la blanca alma
[FONT="]engendrada por mortecinos ojos de existencias
[FONT="]corrompidas,
[FONT="]que como fuego del infierno
[FONT="]sustraen la vida misteriosa del hermano.
[FONT="]
[FONT="]Y el canto de los Dioses
[FONT="]brotan de sus labios
[FONT="]una balada triste
[FONT="]por el poco aprecio
[FONT="]del hombre por la vida,
[FONT="]oh, madre Diosa y padre Dios,
[FONT="]favoreced con tu poder y dar un intersticio más de vida
[FONT="]en esos que venden el periódico en las mañanas y en las
[FONT="]tardes,
[FONT="]en esos hombres que duermen en la calle esperando un
[FONT="]día más esperanzador,
[FONT="]en esos que a la luz de la aurora miran el horizonte
[FONT="]brillante para llegar a la [FONT="]fábrica,
[FONT="]en esos hombres del campo que entierran su existencia
[FONT="]para que salga con amor el [FONT="]fruto de la tierra,
[FONT="]en esos hombres y mujeres que venden su cuerpo para
[FONT="]conseguir algo de comida,
[FONT="]en esos hombres que en los amaneceres reciben las
[FONT="]sabias lecciones de los libros [FONT="]dormidos en[FONT="] las bibliotecas de las instituciones,
[FONT="]en esos hombres arropados por el cáncer de las drogas
[FONT="]que deambulan por las [FONT="]calles confundidas y atestadas del gentío,
[FONT="]en esos hombres de uniforme pendientes que no haya
[FONT="]algarabía entre hermanos,
[FONT="]en esos hombres que andan al asecho de las pertenencias
[FONT="]del desprevenido,
[FONT="]en esos hombres culebreros que venden la sanación para
[FONT="]todo mal,
[FONT="]en esos hombres que a diario manejan sus viejos y
[FONT="]destartalados carros y [FONT="]dinamizan más la vida,
[FONT="]en esos hombres torturantes de sigilosos pasos
[FONT="]fantasmales, de pisadas [FONT="]asustadoras por los recónditos sitios de la tierra,
[FONT="]en esas madres de mirada triste que levantan con sus
[FONT="]manos el retrato amarillento [FONT="]del pariente o hijo que no ha llegado a casa,
[FONT="]en esos hombres recluidos en las mazmorras de las
[FONT="]libertades por aromas viejas [FONT="]cometidas en el vaivén del viento,
[FONT="]en él y en ella, enamorados los dos por el crepúsculo
[FONT="]del día y de la luz clara en los bellos [FONT="]amaneceres,
[FONT="]en esos seres afligidos y añosos abandonados por sus
[FONT="]propios hijos en los cuartos [FONT="]lánguidos y muertos en hogares para el anciano,
[FONT="]esas mujeres que van a las cocinas de opulentos palacios
[FONT="]para hacer con sus [FONT="]sufridas manos las deliciosas comidas, fruto de la vida,
[FONT="]y también esos hombres con alma de cadáver enterrando
[FONT="]en lo fríos cementerios a [FONT="]sus hermanos caídos, acompañados sólo por el silencio de
[FONT="]los panteones y el aire [FONT="]frío enrarecido,
[FONT="]y también esos pobres hombres malolientes parados en
[FONT="]las esquinas u otro sitio [FONT="]vendiendo cualquier cosa y llevar siquiera a casa un pan
[FONT="]para mitigar la dura [FONT="]hambre,
[FONT="]y los filósofos, seres que nadie los entiende por su
[FONT="]discurso presocráticos cuyos [FONT="]maestros afloran de sus labios los ilustres sabios como
[FONT="]Tales de Mileto, [FONT="]Anaxímedes, Anaxágoras, Anaximandro, Protágoras,
[FONT="]Pitágoras, Parménides.
[FONT="]
[FONT="]Con tu poder, oh Diosa y padre Dios cambiar el proceder
[FONT="]de los que impiden la [FONT="]existencia del Hombre,
[FONT="] y así las campanas frías y yertas suspendidas en lo más
[FONT="]alto de las iglesias no [FONT="]doblarán tanto en el llamado a la muerte,
[FONT="]y así el cielo dejará de llorar y mirar tanto féretro frío
[FONT="]desfilando a la tierra [FONT="]ideada para el dulce sueño.
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[FONT="]
Luecamon
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