BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Destruyendo los espacios opacos
las tenacidades de espejos extraños,
los ojos monstruosos que añaden oscuridad
la vida inmensa que gira con su danza cruel
los iris demudados cantando su sutil precisión
la canción de los héroes malditos, sus encías
despobladas de dientes genealógicos.
Mi vida cabe en un camión de mudanzas:
la tristeza, el embellecimiento innecesario,
la protesta atroz de los cometas invertidos,
y los conos desvelan su planicie de cosmos
devastado.
Insisto, la lengua proclama su aventura.
El lenguaje es un insecto que vive en su aventura.
Dejo las calvicies inauguradas por metódicos
esenciales, las dispersas acumulaciones de ídolos
ortopédicos, la asfixia rota de los cúmulos de nubes,
las imprecisiones de un canto que ronda la noche
con su aventura de melodía intensa.
Oh, cómo de blanco es tu azul de mediodía,
y cómo cantan las cigarras en las letanías insensibles
del patán de tu dueño, propietario de un cielo celeste
que adviene lentamente.
Rasuraría cada noche buscando la enredadera múltiple
por donde te marchaste.
©
las tenacidades de espejos extraños,
los ojos monstruosos que añaden oscuridad
la vida inmensa que gira con su danza cruel
los iris demudados cantando su sutil precisión
la canción de los héroes malditos, sus encías
despobladas de dientes genealógicos.
Mi vida cabe en un camión de mudanzas:
la tristeza, el embellecimiento innecesario,
la protesta atroz de los cometas invertidos,
y los conos desvelan su planicie de cosmos
devastado.
Insisto, la lengua proclama su aventura.
El lenguaje es un insecto que vive en su aventura.
Dejo las calvicies inauguradas por metódicos
esenciales, las dispersas acumulaciones de ídolos
ortopédicos, la asfixia rota de los cúmulos de nubes,
las imprecisiones de un canto que ronda la noche
con su aventura de melodía intensa.
Oh, cómo de blanco es tu azul de mediodía,
y cómo cantan las cigarras en las letanías insensibles
del patán de tu dueño, propietario de un cielo celeste
que adviene lentamente.
Rasuraría cada noche buscando la enredadera múltiple
por donde te marchaste.
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