En la noche me adentro
guiado por tu voz.
Firmes ramas ralentizan mis pasos,
mientras la brisa ondea sobre mi piel.
Cuan dulce tu canto
como miel tibia derramada sobre mi corazón.
Las notas al cielo se elevan
estremeciendo las estrellas a su paso.
La oscuridad sobre mí se abalanza
creando cascadas de alucinaciones inconexas.
Abrazo el miedo escudado de curiosidad,
tornando lo obvio en estupor.
¿Son diez mis zancadas o ya son cien?
Eso ya no importa,
mi destino uno es
y solo a tu lado es completo uno.
Ya batallo con las olas,
mi equilibrio se resiente.
Me arrastro por el fondo marino
y la espuma me envuelve.
Poco queda ya de mí,
arrastrado por la corriente.
En tus labios me retienes
y tu olor despierta mis sentidos y mi mente,
pues por la forma de tu canto,
te nombraron Muerte.
guiado por tu voz.
Firmes ramas ralentizan mis pasos,
mientras la brisa ondea sobre mi piel.
Cuan dulce tu canto
como miel tibia derramada sobre mi corazón.
Las notas al cielo se elevan
estremeciendo las estrellas a su paso.
La oscuridad sobre mí se abalanza
creando cascadas de alucinaciones inconexas.
Abrazo el miedo escudado de curiosidad,
tornando lo obvio en estupor.
¿Son diez mis zancadas o ya son cien?
Eso ya no importa,
mi destino uno es
y solo a tu lado es completo uno.
Ya batallo con las olas,
mi equilibrio se resiente.
Me arrastro por el fondo marino
y la espuma me envuelve.
Poco queda ya de mí,
arrastrado por la corriente.
En tus labios me retienes
y tu olor despierta mis sentidos y mi mente,
pues por la forma de tu canto,
te nombraron Muerte.