Ozztheus
Poeta recién llegado
(Título verdadero: "A capella deamonikus")
Mesurando nuestras palabras,
corren inquietas nuestras almas,
en eterno vaivén de recuerdos.
- No nos vemos los cuernos.
El macho cabrio cantó,
cuando a la humanidad el Diablo nombró,
aquellos ciegos de mente,
los cuales sufren en piedras hirvientes,
sus almas sin sustento,
no cobran el sueldo,
de los ofendidos sin anhelos,
aquellos los cuales nunca han vivido,
aquellos los cuales nunca han comido,
respirado u oído,
palabras de encanto,
bajo el salmo de un viejo ermitaño.
- El Diablo, aquel amigo de antaño.
Cantó el viejo cabrio,
cantó sin consuelo ni anhelos,
hirviendo y corriendo,
en este suelo fundido,
fundido en mentiras,
en almas y envidias.
- Fuiste sin haber vivido.
Cantó el viejo demonio,
cantó con consuelo,
para aquel viejo cabrio que yacía en el suelo.
Mesurando nuestras palabras,
corren inquietas nuestras almas,
en eterno vaivén de recuerdos.
- No nos vemos los cuernos.
El macho cabrio cantó,
cuando a la humanidad el Diablo nombró,
aquellos ciegos de mente,
los cuales sufren en piedras hirvientes,
sus almas sin sustento,
no cobran el sueldo,
de los ofendidos sin anhelos,
aquellos los cuales nunca han vivido,
aquellos los cuales nunca han comido,
respirado u oído,
palabras de encanto,
bajo el salmo de un viejo ermitaño.
- El Diablo, aquel amigo de antaño.
Cantó el viejo cabrio,
cantó sin consuelo ni anhelos,
hirviendo y corriendo,
en este suelo fundido,
fundido en mentiras,
en almas y envidias.
- Fuiste sin haber vivido.
Cantó el viejo demonio,
cantó con consuelo,
para aquel viejo cabrio que yacía en el suelo.
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