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Canto

Nýcolas

Poeta asiduo al portal
Por qué. Ifigenia era inocente cual mi corazón helénico
Ardiendo al borde de mil abismos mas nos encontramos
Junto a mi parda consciencia patinando sobre iris de ébano,
Núcleo es el universo que cual una esfera azabache
Brilla cuando posa su mirada sobre la pálida piel de la luna,
Explosión Génesis sui géneris ante el eclipse total en la noche.

Por qué, por qué es tan níveo mi corazón si hay tanta sangre,
Rubí lluvia y cálido sol de otoño nace del vientre de los sabios,
Mas aquí me encuentro en frente del ejército del silente
Parado solitario cual suicida a orillas de un precipicio azur;
¿Será el Hombre Nuevo más sensible que la Nueva Mujer?,
Que ardan mis heridas mientras sediento camino hacia el horizonte.

¿Cuántas vidas me pesa una estrofa?, mil en un segundo.
¿Cuántas muertes me pesa un verso?, todas en una eternidad.
Ni con un sable persa podría decapitar a la pálida astro, jamás.
Nunca maldeciré a la blanca nocturna ni por los días ni las noches,
Pues aunque no puedo grato no es escupir la dulce mano
De quien nos ilumina, cual el sol que mantiene a los árboles en pie.

Latente versículo que cual melómano murciélago oigo
En las hondas cavernas de Occidente y que cual colibrí
Canto diurno sobre una grácil rama a la esperanza,
La bella niña ojos de luna, la infante de pálido corazón.
Apasionado en Amor, no debería estar sufriendo torturado
Por los ochenta y ocho martillos de un pulcro piano, empero,

¡Me encuentro también gozando el grávido placer de la música!
Oh, eterna melodía enamorada que al ritmo de mi corazón
Nace y vive naciendo hasta el magno infinito de mil colores,
Arco iris labial de la pequeña, melosa mirada de la damisela.
Sin embargo inmortal es la sinfonía, de ciclotímicos climas
Cual así sonatas y serenatas, cantos, odas y elegías.

Peregrino errante sobre negros mares caminando, inusitado,
Por las pequeñuelas muertas en la Cruz del Sur guiado;
Llóralas, hermano, que hoy puede ser el último día que su brillo
Nos bese en los labios..., y algún día, cuando el filo del espectro
Sobre nuestro cuello caiga, podremos estar tranquilos,
Pues seguro un lugar entre las velas del cielo nos aguarda.
 
te felicito, escribes de una manera, que no se ni que decir, es una historia es, no se pero es divina, gracias por compartir semejante escrito, tan lleno de todo. gracias.
 
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