Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Los canarios cual relojes muy exactos
se despiertan muy temprano en la mañana
y sus notas acompañan dulcemente
la primera luz
al entrar por la ventana.
Las pantuflas de la abuela se abren paso
de la alcoba al comedor y a la cocina,
lleva en mente un desayuno muy nutrido,
un café gourmet
y una arepa campesina.
Cuando el sol en el solar se hace presente,
aquel plácido sillón llama a la abuela
y con cánticos muy dulces, los canarios,
llámanle también
-¡Ven acá mamá Carmela!-
¿Qué será de aquel ranchito cuando falten
los cafés y las arepas de Carmela,
las pantuflas, el sillón, los cantos dulces,
y en aquel solar
los canarios y la abuela?
se despiertan muy temprano en la mañana
y sus notas acompañan dulcemente
la primera luz
al entrar por la ventana.
Las pantuflas de la abuela se abren paso
de la alcoba al comedor y a la cocina,
lleva en mente un desayuno muy nutrido,
un café gourmet
y una arepa campesina.
Cuando el sol en el solar se hace presente,
aquel plácido sillón llama a la abuela
y con cánticos muy dulces, los canarios,
llámanle también
-¡Ven acá mamá Carmela!-
¿Qué será de aquel ranchito cuando falten
los cafés y las arepas de Carmela,
las pantuflas, el sillón, los cantos dulces,
y en aquel solar
los canarios y la abuela?