Víctor segundo
Poeta recién llegado
¡Ay, Babilonia!
Tus ojos ya no verán la luz,
el mundo ya no está en ti,
tu palabra se apagó.
El cielo te condena por tus amores desmedidos,
tus afanes de gloria, tus oraciones huecas,
tus pasos errantes, tu golosa ansiedad.
Confundiste lo etéreo con lo mortal:
debelaste el misterio de la noche,
y sus vírgenes fueron violadas
con la lujuria de un sol.
Tus ojos ya no verán la luz,
el mundo ya no está en ti,
tu palabra se apagó.
El cielo te condena por tus amores desmedidos,
tus afanes de gloria, tus oraciones huecas,
tus pasos errantes, tu golosa ansiedad.
Confundiste lo etéreo con lo mortal:
debelaste el misterio de la noche,
y sus vírgenes fueron violadas
con la lujuria de un sol.