Khepri
todo por la ruta del sol naciente
De nube aperlada
yace atiborrado el cielo
en ésta noche huérfana de luna.
Y aunque adormilado,
mi ojo aun pude vislumbrar
una que otra estrella.
Quejoso y encaprichado
llega el duende del misterio,
trepado sobre el lomo
del viento helado de la madrugada,
atizando los fuegos de mi alma
y provocando crepitar entre sus llamas,
la más dulce y amarga añoranza.
Un pasado que no pasa
y un obstinado presente que lo rechaza.
Agregada es a éste drama
una realidad alterna
que goza cruelmente cuestionando,
las capas y capas que forman el sentido
que a la vida había ido dando.
yace atiborrado el cielo
en ésta noche huérfana de luna.
Y aunque adormilado,
mi ojo aun pude vislumbrar
una que otra estrella.
Quejoso y encaprichado
llega el duende del misterio,
trepado sobre el lomo
del viento helado de la madrugada,
atizando los fuegos de mi alma
y provocando crepitar entre sus llamas,
la más dulce y amarga añoranza.
Un pasado que no pasa
y un obstinado presente que lo rechaza.
Agregada es a éste drama
una realidad alterna
que goza cruelmente cuestionando,
las capas y capas que forman el sentido
que a la vida había ido dando.
Última edición: