jorgeaa
Poeta recién llegado
Pero ¿vos que dirías que somos nosotros? - me peguntó aturdida, acorralándome por la arbitrariedad de su respuesta
Nunca he sido bueno para nominar las cosas, por el simple hecho que me cuesta definirme en cuanto a lo que quiero, como lo quiero, cuando lo quiero y todos los matices de mi inseguridad.
Sin embargo ahora, por primera o tal vez segunda vez en mi vida estaba seguro de algo.
Amaba a Mariana.
Mi cuerpo la deseaba y mi alma la necesitaba.
La amaba desde el abismo más oscuro de mi corazón hasta este momento indefinido que me plantaba delante de ella mudo, sin respuestas, frío y estoico; así como Mariana me conocía.
- Disculpa que te lo diga así Mariana, pero ahorita...no somos nada
- ¿Cómo que no somos nada?
-Lo que pasa Mariana es que hay cosas demasiado abstractas como para nombrarlas, cosas más allá de los títulos y las etiquetas.
Esto ahora es una mezcla fatal de sentimientos; digo mi corazón nunca se había sentido tan intrépido y poderoso y a la vez manso y pacífico. He despertado curiosidades ocultas, talentos que nunca pensé poseer y he descubierto en mí, mediante tu vida, mi propósito de ser.
Por eso Mariana, me da miedo denominar todo este surrealismo como un noviazgo o una amistad que no respeta las reglas; porque ya he tenido suficiente de ambas cosas, en otro tiempo y en otro sitio, y con certeza sé que las cosas con un nombre se terminan.
Y esos es exactamente lo que no quiero.
Así que Mariana no te ofusques por estar tratando de clasificar tus sentimientos y sólo vivílos. Por ahora quizá somos como el tiempo sentado en una banca de la estación viendo pasar apaciblemente el tren de la vida.
Nunca he sido bueno para nominar las cosas, por el simple hecho que me cuesta definirme en cuanto a lo que quiero, como lo quiero, cuando lo quiero y todos los matices de mi inseguridad.
Sin embargo ahora, por primera o tal vez segunda vez en mi vida estaba seguro de algo.
Amaba a Mariana.
Mi cuerpo la deseaba y mi alma la necesitaba.
La amaba desde el abismo más oscuro de mi corazón hasta este momento indefinido que me plantaba delante de ella mudo, sin respuestas, frío y estoico; así como Mariana me conocía.
- Disculpa que te lo diga así Mariana, pero ahorita...no somos nada
- ¿Cómo que no somos nada?
-Lo que pasa Mariana es que hay cosas demasiado abstractas como para nombrarlas, cosas más allá de los títulos y las etiquetas.
Esto ahora es una mezcla fatal de sentimientos; digo mi corazón nunca se había sentido tan intrépido y poderoso y a la vez manso y pacífico. He despertado curiosidades ocultas, talentos que nunca pensé poseer y he descubierto en mí, mediante tu vida, mi propósito de ser.
Por eso Mariana, me da miedo denominar todo este surrealismo como un noviazgo o una amistad que no respeta las reglas; porque ya he tenido suficiente de ambas cosas, en otro tiempo y en otro sitio, y con certeza sé que las cosas con un nombre se terminan.
Y esos es exactamente lo que no quiero.
Así que Mariana no te ofusques por estar tratando de clasificar tus sentimientos y sólo vivílos. Por ahora quizá somos como el tiempo sentado en una banca de la estación viendo pasar apaciblemente el tren de la vida.