nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
Sobre su estómago hambriento el hombre se escondía
hechado, anhelando té caliente, alimento, y a Grace,
tan lejana, sentada en el jardín, absorta en la visión de
una rosa blanca; en su casita de York.
El caporal abandonado por el resto de sus compañeros,
fusileros de Lancashire, dispersos o despedazados por
el fuego alemán, esperaba.
Aferrado a su rifle Enfield esperaba...oteaba de vez en vez
el páramo horrible que se presentaba ante sus ojos.
Tocones de árboles, niebla , alambrados de púa,
muertos, barriales, lo cubrían todo.
De pronto observó a unas doscientas yardas a un hombre
zigzaguear entre obstáculos. Su capote gris verdoso lo delataba,
era el enemigo...
D0s morrales cruzados en el pecho.
Elevó el alza del fusil a unas ciento veinte yardas y acechó.
El primer disparo detuvo en seco al hombre. Muerto en el acto,
el eco del disparo se extinguía apenas en la llanura cuando
Fletcher , se acercó al cuerpo tendido, inmóvil
del soldado. Los ojos abiertos interrogantes,
lo acusaban .
Sobre el pecho una gran flor roja que crecía, magnolia maldita,
una cruz simple colgada del cuello, lo delataba como
pastor militar.
Le temblaron las manos, sentía sed y cansancio, una
pena difusa lo mareaba.
Tomó un libro de entre las alforjas del religioso muerto.
Prendió un cigarrillo y aspiró el horror de lo sucedido.
Abrió al azar.
Génesis 4.8.
"Y dijo Caín a su hermano Abel: salgamos al campo. Y
aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó
contra su hermano Abel y lo mató".
Era un sonámbulo que caminaba entre horrores, buscando
a Grace y sus flores.
hechado, anhelando té caliente, alimento, y a Grace,
tan lejana, sentada en el jardín, absorta en la visión de
una rosa blanca; en su casita de York.
El caporal abandonado por el resto de sus compañeros,
fusileros de Lancashire, dispersos o despedazados por
el fuego alemán, esperaba.
Aferrado a su rifle Enfield esperaba...oteaba de vez en vez
el páramo horrible que se presentaba ante sus ojos.
Tocones de árboles, niebla , alambrados de púa,
muertos, barriales, lo cubrían todo.
De pronto observó a unas doscientas yardas a un hombre
zigzaguear entre obstáculos. Su capote gris verdoso lo delataba,
era el enemigo...
D0s morrales cruzados en el pecho.
Elevó el alza del fusil a unas ciento veinte yardas y acechó.
El primer disparo detuvo en seco al hombre. Muerto en el acto,
el eco del disparo se extinguía apenas en la llanura cuando
Fletcher , se acercó al cuerpo tendido, inmóvil
del soldado. Los ojos abiertos interrogantes,
lo acusaban .
Sobre el pecho una gran flor roja que crecía, magnolia maldita,
una cruz simple colgada del cuello, lo delataba como
pastor militar.
Le temblaron las manos, sentía sed y cansancio, una
pena difusa lo mareaba.
Tomó un libro de entre las alforjas del religioso muerto.
Prendió un cigarrillo y aspiró el horror de lo sucedido.
Abrió al azar.
Génesis 4.8.
"Y dijo Caín a su hermano Abel: salgamos al campo. Y
aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó
contra su hermano Abel y lo mató".
Era un sonámbulo que caminaba entre horrores, buscando
a Grace y sus flores.
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