L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Tarde o temprano a cuestas con mi dolo
diviso entre penumbras la cañada
que conduce a la cumbre deseada:
por fin la certidumbre de estar solo.
Este fanal de incienso que enarbolo
buscó durante años esa amada
a quien poder llamar enamorada;
pero debió fallar el protocolo.
En lo esencial no sé si fui o he sido,
si busqué en demasía o sin fortuna
la mitad de mi ser enardecido.
Lo que hallé fue la arena de la duna,
ese polvo del tiempo que he perdido
atendiendo a las voces de la luna.
diviso entre penumbras la cañada
que conduce a la cumbre deseada:
por fin la certidumbre de estar solo.
Este fanal de incienso que enarbolo
buscó durante años esa amada
a quien poder llamar enamorada;
pero debió fallar el protocolo.
En lo esencial no sé si fui o he sido,
si busqué en demasía o sin fortuna
la mitad de mi ser enardecido.
Lo que hallé fue la arena de la duna,
ese polvo del tiempo que he perdido
atendiendo a las voces de la luna.
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