Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Capullo y torbellino.
Lluevo sobre ágatas celestiales,
algunas palidecen
cuando tus dedos enardecidos
rozan el arroyo de mis muslos,
y abro mis alas
con pulso de pájaro,
se encienden los candelabros,
tu música me abraza,
el vientre se agita como un mar bravío.
Nuestra piel se anida
para columpiarse y temblar
en la enredadera tibia.
-Tan tuya-
Y tú,
enseñándome a pronunciar
a-m-o-r.
Lluevo sobre ágatas celestiales,
algunas palidecen
cuando tus dedos enardecidos
rozan el arroyo de mis muslos,
y abro mis alas
con pulso de pájaro,
se encienden los candelabros,
tu música me abraza,
el vientre se agita como un mar bravío.
Nuestra piel se anida
para columpiarse y temblar
en la enredadera tibia.
-Tan tuya-
Me inclino a ti.
Y tú,
-tan mío-
te vuelves un caracolenseñándome a pronunciar
a-m-o-r.
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