carlos barret
Poeta recién llegado
Me arrastro desangrando
hasta la orilla de un oscuro lago.
Saludo a mi reflejo
que casi no se ve por los pecados.
El frió hace el sangrado más lento.
y el agua en cada trago aumenta mi dolor.
La luna baja en un despacio tiempo;
fallando una caricia al sol.
Trato de levantarme, pero es inútil intentar.
Espinas desgarran mi fuerza.
clavándome al suelo;
que por un tiempo es mi hogar.
Lagrimas resbalan,
con un corto destino;
pues de mi cara al suelo
ya no es largo el camino.
El cansancio me obliga
a ya no intentar.
Y en un serrar de ojos;
lo que no es vida ahora es claridad.