No, yo nunca quise
que los besos se nos repitieran,
como los abrazos,
y los despertadores a las siete
y los buenos días,
y el café con edulcorante
y las tostadas con miel,
y las fotos sonrientes
y el mensajito a media tarde,
y la lista de las tareas pendientes
pegada en la heladera,
y los hasta mañana,
y las buenas noches,
y volver a empezar...
No, yo nunca quise
que un carbónico
manchara nuestros días
con su tinta indeleble...
...y sé que tú tampoco.
que los besos se nos repitieran,
como los abrazos,
y los despertadores a las siete
y los buenos días,
y el café con edulcorante
y las tostadas con miel,
y las fotos sonrientes
y el mensajito a media tarde,
y la lista de las tareas pendientes
pegada en la heladera,
y los hasta mañana,
y las buenas noches,
y volver a empezar...
No, yo nunca quise
que un carbónico
manchara nuestros días
con su tinta indeleble...
...y sé que tú tampoco.