Ziler
Poeta recién llegado
Carencias verbales, tu antología de feria; yo le temía a la suerte y terminé por rifarla. Cuando tengo dudas, mi lápiz derrama y, como Valdelomar, pinté tu ausencia. Ya las letras me brotan por las manos y afano la melodía. Gusto de muerte, que es mi antología.
Como Cortázar, pinté una rayuela y mi amor se fue dando saltos hasta que la noche quedó bocarriba. Ya convivo con mi casa tomada, y es que con tu imagen me apego, sin pensar que era el final del juego. En la Autopista del Sur me vuelvo un perseguidor y con un tono azul a tus ojos les pedí perdón.
Tus carátulas, mentiras, y mi voz, muda. Con mis musas a la deriva las tomé sin paz y, aunque fui audaz, la madrugada me mira con su distintivo caudal. Tristeza putrefacta que queda en un acta que mi amor te resta y con pereza te recuerdo. Desnuda se desvisten las dudas que a mi alma le pesan. Amor, con consuelo te dejo entrar, pero no te acomodes; tengo acordes de desvelos que se van en mi guitarra.
Ya solo humo, marcado en campos de flor. Te pedí el favor que te marcharas y ahora que la nostalgia está a mi lado replicando tu voz,dejo tu belleza congelada. Dos caladas para olvidarte, y es que tenerte se me volvió un vicio, un fino oficio de rimar, solo sé que escribir es mi ocio. Ya veo el rocío que me llama por tus ojos y no respondo.
Como Cortázar, pinté una rayuela y mi amor se fue dando saltos hasta que la noche quedó bocarriba. Ya convivo con mi casa tomada, y es que con tu imagen me apego, sin pensar que era el final del juego. En la Autopista del Sur me vuelvo un perseguidor y con un tono azul a tus ojos les pedí perdón.
Tus carátulas, mentiras, y mi voz, muda. Con mis musas a la deriva las tomé sin paz y, aunque fui audaz, la madrugada me mira con su distintivo caudal. Tristeza putrefacta que queda en un acta que mi amor te resta y con pereza te recuerdo. Desnuda se desvisten las dudas que a mi alma le pesan. Amor, con consuelo te dejo entrar, pero no te acomodes; tengo acordes de desvelos que se van en mi guitarra.
Ya solo humo, marcado en campos de flor. Te pedí el favor que te marcharas y ahora que la nostalgia está a mi lado replicando tu voz,dejo tu belleza congelada. Dos caladas para olvidarte, y es que tenerte se me volvió un vicio, un fino oficio de rimar, solo sé que escribir es mi ocio. Ya veo el rocío que me llama por tus ojos y no respondo.