CARNE DE POEMA
Te acercas sensación, desnuda, tiritando,
como un perro perdido sin dueño, sin memoria,
con mirada sumisa implorando acogida.
Te acercas sensación, sin rostro, sin noticia,
que ponerle a ese cuerpo intangible, difuso,
temerosa te alojas entre desconocidos
en un lugar remoto de mi mente dispersa.
Te rescato asustada y te lavo la sangre,
te acaricio y te llevo de la mano hasta el folio,
te doy forma y comida para que resucites
de esa muerte segura que llevas en la frente.
Te enseño urbanidad, te peino, te analizo,
te pongo ropa nueva, te bautizo y, curada,
de par en par te abro la puerta de mi casa
para que sin complejos te enfrentes a la vida.
Te acercas sensación, desnuda, tiritando,
como un perro perdido sin dueño, sin memoria,
con mirada sumisa implorando acogida.
Te acercas sensación, sin rostro, sin noticia,
que ponerle a ese cuerpo intangible, difuso,
temerosa te alojas entre desconocidos
en un lugar remoto de mi mente dispersa.
Te rescato asustada y te lavo la sangre,
te acaricio y te llevo de la mano hasta el folio,
te doy forma y comida para que resucites
de esa muerte segura que llevas en la frente.
Te enseño urbanidad, te peino, te analizo,
te pongo ropa nueva, te bautizo y, curada,
de par en par te abro la puerta de mi casa
para que sin complejos te enfrentes a la vida.