Carreta, carne y carrera

Nýcolas

Poeta asiduo al portal
I

Rueda que ruedas y que con el viento
Te desgastas,
Madero de maderos entre el tiempo
Y la nostalgia,

¿Por qué te marchitas al son de los caballos
O es que acaso te he perdido ya con el
Correr de los mil años?

Rueda que ruedas y que con el viento
Te desgastas,
Madero de maderos entre el tiempo
Y la nostalgia;

He muerto entre el recuerdo
Y un gran olvido fragmentado
En la distancia,

(Rueda que ruedas y que con el viento
Te desgastas,
Madero de maderos entre el tiempo
Y la nostalgia)

Cual Sirius, solitario,
Mas por un millón de ensueños,
Iluminados, en el arder de antaño, cual corsario,
Por ellos... acompañado.

Oh...

Rueda que ruedas y que con el viento
Te desgastas,
Madero de maderos entre el tiempo
Y la nostalgia,

Entre el amor y la batalla, y
¡Oh cíclico retorno de las olas en la playa!


II

Rueda que ruedas y que con el viento
Te desgastas,

Y que con la espinosa oscura tierra
Te consumes;

Madero de maderos, entre el tiempo
Y la nostalgia.

¡Mira, oh humanidad, los ojos del auriga!
¡Toda la furia del ciego amanecer y de la muerte
Sus perfumes!

(Rueda que ruedas y que con el viento
Te desgastas)

Hasta por donde pasa el cielo entre los velos
Del alba,

(Madero de maderos entre el tiempo
Y la nostalgia)

Por siempre y siempre en tu sombra el veneno
De la fragancia, sombrío, yacerá hasta que tu mirada
Caiga en alza.


III

¡Al frío crepitar del grisáceo rodar y rodar
Arden los suspiros de los caballos de la noche!
¡Ah, la sangre templada y el terrible mirar
De este par de bucéfalos gloriosos y malditos

Qué recorren, con fogosa altivez y furioso latir,
Los más oscuros valles de las venas de la noche!
¡Oh, cuántos caminos el rodar ha conocido!
¿Es tiempo ya de perecer entre olvidos marchitos?

¿Es tiempo ya de caer ante la espada del recuerdo?
Pues todo guerrero que a la cima sube, apacible,
Día alguno caer deberá cual moneda en fuente,
Con o sin fortuna, no es regalo el valor ni lo es,

Por supuesto, el honor. Es, pues, harto predecible
El deterioro del saber, así como de su carreta la
Rueda se fatiga, es como la memoria ante el tiempo
Se desgasta: nadie nace rey con corona en frente.

Pero ¡oh, viajero decrépito y cruel! ¡Humano de
Entre los humanos! ¡O sensible y despreciable
Piadoso! ¡Gran mortal de entre los mortales!
¡Mira hacia atrás sin miedo ni vergüenza! ¡Mira!

¡Es el camino por el recuerdo trazado! No es lento
Sino está cristalizado en nómada fértil tierra, negra
Como los cabellos de la Madre Isis, negra cual males
En provocativas miradas persas, ¡ah, oigo la lira!

¡Entre tanto ruido de guerra en las batallas de Babel!
¡Puedo oír, así mismo, el cantar de quien nos mira!
Sonríen con orgullo los discípulos y sus cabezas
Alzan los valientes ante el cantar del trovador, ¡sí!

¡Queremos la gloria de un mundo unificado! ¡Sueños
Carmesí de gigantes, titanes, e incluso de algún
Baladí! ¡Hombres del mundo, antes que la Tierra arda
En las pesadillas de su hoguera fatal, el gran ensueño

De Alejandro Magno cumplan! Pues sepan, oh sí, mis
Compañeros de hogaño y antaño, que es éste año
(De la Revolución y los Rebeldes), que desde el bajo
Mundo tomarán y tomaremos las riendas con empeño

Aunque cueste la caída del Imperio Romano o de la
Vieja y magna Babilonia, es ahora o nunca, señores;
¿Qué esperan, camaradas, que de ustedes burlando
Se sigan? ¡No! ¡Desenvainarán sus espadas y sin
Pestañar empuñarán sus armas y el grito será atroz;

Pues puede que nuestro paso lento sea, pero sepan,
Mis amigos burgueses, que nuestro paso será feroz.
Aprovechar ahora, que la sangre se vuelca ardiente
Sobre las vertientes del volcán del gran amor, mas,

En cuenta tengan que el camino en el camino que
Hemos trazado allí se pierde a la vista pero siempre
Allí estará, y que ésta miserable rueda de madera gris
En el tiempito del andar se desgasta ella sin piedad,

Sin más poder hacer, pues toda rueda, rueda en fin
Es. Y como Aquiles y Patroclo, unidos hasta más allá
Del fin, como Alejandro y Hefestión, miles y miles de
Parejas inmortales surgirán desde las vastas entrañas

Del Hades, ¡aterrorizarán a los cretinos, a los cobardes,
Burgueses en fin! No habrán más ricos ni más pobres,
Ya que nosotros nada y todo lo seremos, ¡porque
Nadie es superior, y todos somos bárbaros, algunos,

De aquí, otros, de allá, ¿pero qué son los distintos
Puntos del planeta sino más que inútiles caprichos
De la vanidad y la avaricia, el egoísmo y la corrupción?
Seremos todos, pues, superiores y nadie, nadie será

Inferior. ¡Qué Serapis nos represente! ¡Y con el vino
De Dionysos brindemos por su Gran Unión mundial!
¡Oh, ilumínanos Lucifer, Apolo, Rá, con la corona del
Brillo magnánimo de la bóveda celeste! ¡Que las nueve

Musas del Olimpo nos inspiren como a nuestros
Antepasados los atlantes y los lemurios! ¡Llueve
Y lloverá poesía desde el Monte Parnaso! ¡Seremos
Uno, y uno, todos seremos! ¡Por Horus, por Anubis!,

¡Por la hermosa Artemisa y las lágrimas de Ofelia!
¡Por las orgías de la felicidad en los ojos de Bacco!
¡Por el hilarante aliento de la diosa Afrodita y, por
Sobre todo, por el GRAN AMOR de la diosa Venus!
 
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