albin lainez
Poeta recién llegado
Carretel de las horas en giro, desmadeja un reloj colgado en el aire, para cuando se arribe tal vez libre ya de equipajes y equinoccios. Cada minuto es un minuto menos con segundos afuera. Pero también cada espacio contiene un largo y penoso hilo de palidez que conecta efemérides notables con la más arcaica realidad, momentos de genuino deleite con situaciones que a nadie importan y ni vale la pena enumerar. Esto significa la sincronicidad en progreso. Absolutamente todo en el universo se encuentra vinculado, en estrecha relación. Y aquel dispositivo que cuelga de muñecas afeadas por las crisis del sistema, o residen estoicamente sobre muebles donde el polvo de los recuerdos es rey, no hace otra cosa que dar cuenta del fenómeno apuntado y que no repetiré por falta de aliento.
Pero el fenómeno está ahí ¡frente a quien quiera ver!.
Las horas, como las nubes, son estados de ánimo
Pero el fenómeno está ahí ¡frente a quien quiera ver!.
Las horas, como las nubes, son estados de ánimo