CriisBelen
Poeta adicto al portal
Señor mío:
Acabo de leer quizá las cartas de amor mas hermosas que alguien pudo escribir. Te preguntaras quien las escribió, pues fue Frida Kahlo claro, aunque seguramente no tienes idea de quien es. No me sorprendería la verdad, pues que sabes tu de estas cursilerías, sobretodo, que sabes tu del amor. Me dio ganas de escribirte no lo niego, no porque te siga amando o porque te extrañe, solo porque ha pasado mucho tiempo desde mi ultima carta. Me prometí no escribirte porque se que jamás me leerás, y si lo haces, quizá jamas me entiendas. En todo caso solo quiero reclamarte por las lágrimas que me arrancaste estos días. No tengo ni idea cual fue el motivo, no quiero creer que es porque este pobre corazón te adora, no quiero creer que es porque siguen habiendo latidos por ti, y sobretodo no quiero creer que tu jodido recuerdo aun no me deja ir. Quiero convencerme de que fueron lágrimas de rabia por perder una vez más mi dignidad contigo, quiero creer que fueron lágrimas de orgullo perdido, quiero creer que fueron lagrimas de impotencia por no poder odiarte.
¡Ay! condenado amor, por qué haces que goteen mis sentimientos, por que nublas mi cielo, por que no me sueltas, por que niegas mi vuelo. Para que me quieres si no me tienes, ¿para qué Diego? Para qué...
Hace ya mucho tiempo que no revolvías mi corazón, y las lágrimas que tenia atascadas se habían secado, pero hoy vienes de nuevo con esos aires tuyos que me encantan y todo se vuelve un torbellino. Mi Diego, alguna vez fuiste mío, alguna vez de mi pertenencia, de mis manos, de mis ojos, de mis labios, de mi alma , de mi poesía. Y ahora, ahora mi Diego, no estas. Ya no son mias tu manos, no son mías tus miradas profundas, no son míos tus besos venenosos, no... ya no es mía tu alma, ¿y sabes que es lo que duele más? Que ya no es tuya mi poesía, es más... YA NO TENGO POESÌA, ya no soy literatura, no soy arte, no soy nada sin tu amor. Soy como la misma Frida Kahlo, una mujer incompleta, rota y perdida.
Como vas a amar a alguien así mi Diego, como podrías volver a fijarte en alguien que se ha perdido en el reloj, que mira pasar las horas, los días, los meses y años y sigue negándose a perderte.
¿Sabes algo?, Tengo tantas ganas de enamorarme, de encontrar un nuevo amor, pero... ¿Sabes otra cosa?, Creo que a pesar de todo, siempre vas a ser tu, mi primera opción.
¿Como dejan ir las personas al amor? ¿Como me dejaste ir tu sin compasión? Ay mi Diego, ¿como me olvidaste? Yo no puedo, no quiero, me niego a hacerlo, porque esa jodida parte mía que sacudiste al volver, ahora se niega a soltarte. Quizá debiste irte y no volver jamás, quizá debiste llevarte todo, quizá debiste haber matado todo mi recuerdo y alejarte de todo lo que te recuerda a mi. Porque aunque lo niegues Diego, yo se que en algún silencioso rincón de tu cuerpo y de tu alma, esta la otra mitad de este sentimiento que nos mantiene juntos.
Somo caprichos, somos hábitos mal forjados, somos sobras, somos recuerdos, somos fantasmas y sombras que se niegan a volver a existir. Y, ¿sabes cual es el problema? Que una sin la otra no puede sobrevivir. Así es, tu sin mi no vives y yo sin ti me muero.
No quiero alargarme porque entonces mas lágrimas podrían escaparse, y no quiero tener que escribir otra carta de reclamo.
Tu otra mitad.
Acabo de leer quizá las cartas de amor mas hermosas que alguien pudo escribir. Te preguntaras quien las escribió, pues fue Frida Kahlo claro, aunque seguramente no tienes idea de quien es. No me sorprendería la verdad, pues que sabes tu de estas cursilerías, sobretodo, que sabes tu del amor. Me dio ganas de escribirte no lo niego, no porque te siga amando o porque te extrañe, solo porque ha pasado mucho tiempo desde mi ultima carta. Me prometí no escribirte porque se que jamás me leerás, y si lo haces, quizá jamas me entiendas. En todo caso solo quiero reclamarte por las lágrimas que me arrancaste estos días. No tengo ni idea cual fue el motivo, no quiero creer que es porque este pobre corazón te adora, no quiero creer que es porque siguen habiendo latidos por ti, y sobretodo no quiero creer que tu jodido recuerdo aun no me deja ir. Quiero convencerme de que fueron lágrimas de rabia por perder una vez más mi dignidad contigo, quiero creer que fueron lágrimas de orgullo perdido, quiero creer que fueron lagrimas de impotencia por no poder odiarte.
¡Ay! condenado amor, por qué haces que goteen mis sentimientos, por que nublas mi cielo, por que no me sueltas, por que niegas mi vuelo. Para que me quieres si no me tienes, ¿para qué Diego? Para qué...
Hace ya mucho tiempo que no revolvías mi corazón, y las lágrimas que tenia atascadas se habían secado, pero hoy vienes de nuevo con esos aires tuyos que me encantan y todo se vuelve un torbellino. Mi Diego, alguna vez fuiste mío, alguna vez de mi pertenencia, de mis manos, de mis ojos, de mis labios, de mi alma , de mi poesía. Y ahora, ahora mi Diego, no estas. Ya no son mias tu manos, no son mías tus miradas profundas, no son míos tus besos venenosos, no... ya no es mía tu alma, ¿y sabes que es lo que duele más? Que ya no es tuya mi poesía, es más... YA NO TENGO POESÌA, ya no soy literatura, no soy arte, no soy nada sin tu amor. Soy como la misma Frida Kahlo, una mujer incompleta, rota y perdida.
Como vas a amar a alguien así mi Diego, como podrías volver a fijarte en alguien que se ha perdido en el reloj, que mira pasar las horas, los días, los meses y años y sigue negándose a perderte.
¿Sabes algo?, Tengo tantas ganas de enamorarme, de encontrar un nuevo amor, pero... ¿Sabes otra cosa?, Creo que a pesar de todo, siempre vas a ser tu, mi primera opción.
¿Como dejan ir las personas al amor? ¿Como me dejaste ir tu sin compasión? Ay mi Diego, ¿como me olvidaste? Yo no puedo, no quiero, me niego a hacerlo, porque esa jodida parte mía que sacudiste al volver, ahora se niega a soltarte. Quizá debiste irte y no volver jamás, quizá debiste llevarte todo, quizá debiste haber matado todo mi recuerdo y alejarte de todo lo que te recuerda a mi. Porque aunque lo niegues Diego, yo se que en algún silencioso rincón de tu cuerpo y de tu alma, esta la otra mitad de este sentimiento que nos mantiene juntos.
Somo caprichos, somos hábitos mal forjados, somos sobras, somos recuerdos, somos fantasmas y sombras que se niegan a volver a existir. Y, ¿sabes cual es el problema? Que una sin la otra no puede sobrevivir. Así es, tu sin mi no vives y yo sin ti me muero.
No quiero alargarme porque entonces mas lágrimas podrían escaparse, y no quiero tener que escribir otra carta de reclamo.
Tu otra mitad.