Burning Fenix
Poeta recién llegado
No había conocido a nadie tan linda como tu, eres la dueña de mis pensamientos y de mis mas profundos deseos, no se como cayó un angel del cielo solo se que al caer se golpeo la cabeza, dañó sus recuerdos y encendió sus sentimientos, este angel tan hermoso yace siempre en mis sueños, la miro y el palpitar de mi corazón cambia al compás de una canción que lleva tu nombre en cada acorde y con cada nota un clavel con la imagen de tu rostro que no me permite dejar de pensar en ti a cada momento.
La dueña de mis noches dueña de mis días dueña de todo lo que ofrezco y toda alegría a la que mi cuerpo reacciona, mi chica perfecta, mi niña tan dulce que alberga en su interior un corazón partido de dolor, yo solo quiero alegría en tu corazón y que con cada mirada pueda ver un resplandor provocado por el arte de amar que quiero practicar contigo en cada respiración.
Abre tu corazón y dejame entrar en tu mundo del color que dicte tu amor para que podamos vivir juntos tan solo de felicidad, que los momentos de tristeza terminen y que las hierbas del mal se marchiten a mi lado solo debes temer al tiempo, el tiempo que nos roba vida pero a la vez nos da alegría, mi niña eres mi todo te quiero con tanta locura que me hace gritar con agonía y tanta dicha que el hombre jamas distinguirá tal lamento de alegría.
La dueña de mis noches dueña de mis días dueña de todo lo que ofrezco y toda alegría a la que mi cuerpo reacciona, mi chica perfecta, mi niña tan dulce que alberga en su interior un corazón partido de dolor, yo solo quiero alegría en tu corazón y que con cada mirada pueda ver un resplandor provocado por el arte de amar que quiero practicar contigo en cada respiración.
Abre tu corazón y dejame entrar en tu mundo del color que dicte tu amor para que podamos vivir juntos tan solo de felicidad, que los momentos de tristeza terminen y que las hierbas del mal se marchiten a mi lado solo debes temer al tiempo, el tiempo que nos roba vida pero a la vez nos da alegría, mi niña eres mi todo te quiero con tanta locura que me hace gritar con agonía y tanta dicha que el hombre jamas distinguirá tal lamento de alegría.