Bolígrafo crítico
Poeta recién llegado
Querido ser humano:
Ya sé que con solo cinco años yo no puedo decir muchas cosas que te puedan interesar, sin embargo, en mi corta experiencia en este mundo he aprendido una cosa y es que el ser humano vive bajo la dictadura del egoísmo. Todos siguen esa vocecilla interior que te empuja a olvidar al resto de seres humanos cuando se da una mínima ocasión beneficiosa, aunque no sea necesaria, que te empuja a perjudicar a otros con tal de conseguirla.
Te preguntarás ahora que es lo que motiva a un mocoso de cinco años a escribir esto en vez de jugar. Pues la respuesta es bien sencilla, tengo mucha imaginación y tiemblo de miedo cuando me imagino un mundo en el que hasta la libertad ha sido acaparada por algún hombre poderoso y altamente egoísta. Y puesto que el exilio de la empatía y la generosidad, ambas grandes distintivos de la raza humana, es inminente, me he visto obligado a guardar mis muñecos en el baúl y escribir todo esto. No quiero vivir de mayor luchando con lo que ahora son mis amigos por algo tan insignificante como puede ser el dinero o alguna tontería de esas de los mayores.
Después de todo lo que he dicho solo me queda pedirte una cosa: Por favor deja de codiciar un insignificante papel, el cual solo tiene valor porque tú y todos los demás se lo dais, cambia tu objetivo de intentar tener más por el de intentar que todos tengan lo mismo, regala algo de vez en cuando y recuerda que no eres rico si brillas por todo el oro que tienes o si tu cartera estalla porque rebosa billetes, tan solo eres rico si disfrutas de las pequeñas cosas de la vida como una sonrisa un beso o la simple compañía de tu mamá.
Ya sé que con solo cinco años yo no puedo decir muchas cosas que te puedan interesar, sin embargo, en mi corta experiencia en este mundo he aprendido una cosa y es que el ser humano vive bajo la dictadura del egoísmo. Todos siguen esa vocecilla interior que te empuja a olvidar al resto de seres humanos cuando se da una mínima ocasión beneficiosa, aunque no sea necesaria, que te empuja a perjudicar a otros con tal de conseguirla.
Te preguntarás ahora que es lo que motiva a un mocoso de cinco años a escribir esto en vez de jugar. Pues la respuesta es bien sencilla, tengo mucha imaginación y tiemblo de miedo cuando me imagino un mundo en el que hasta la libertad ha sido acaparada por algún hombre poderoso y altamente egoísta. Y puesto que el exilio de la empatía y la generosidad, ambas grandes distintivos de la raza humana, es inminente, me he visto obligado a guardar mis muñecos en el baúl y escribir todo esto. No quiero vivir de mayor luchando con lo que ahora son mis amigos por algo tan insignificante como puede ser el dinero o alguna tontería de esas de los mayores.
Después de todo lo que he dicho solo me queda pedirte una cosa: Por favor deja de codiciar un insignificante papel, el cual solo tiene valor porque tú y todos los demás se lo dais, cambia tu objetivo de intentar tener más por el de intentar que todos tengan lo mismo, regala algo de vez en cuando y recuerda que no eres rico si brillas por todo el oro que tienes o si tu cartera estalla porque rebosa billetes, tan solo eres rico si disfrutas de las pequeñas cosas de la vida como una sonrisa un beso o la simple compañía de tu mamá.